FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Primer paso plausible | Salvador García Llanos

Alguien tenía que dar el primer paso y lo ha hecho el Ayuntamiento de La Laguna. Llevamos una temporada larga escuchando o leyendo bulos y paparruchas sin que las correspondientes críticas y reprobaciones repercutieran como debería ocurrir en sectores sociales y en la propia vida pública e institucional. Claro, se dirá, cuestión de cultura o de intereses espurios. Responsabilidad de quien difunde las falacias. O más fácil: libertad de expresión. Y esa no se coarta. De ello se aprovechan los desalmados, los populistas y los mal intencionados que, sin muchos escrúpulos que digamos, se lanzan –en redes, sobre todo- a manipular y falsear la realidad, pervirtiéndola, abusando hasta de la buena fe de internautas y consumidores de información. Les da igual: la cuestión es hacer daño, producir confusión y aniquilar o reducir a la mínima expresión uno de los sacrosantos principios de la comunicación como es la veracidad. Incluso juegan sus bazas, con toda intencionalidad, en los debates, en los foros que se convocan y en las entretelas de fenómenos sociales y político, entiéndase las migraciones.

En ese contexto es donde se ha movido el consistorio lagunero que ha promovido una iniciativa de localización, identificación y denuncia de mensajes falsos de contenido racista y xenófobo que tienen su origen en el municipio y circulan en redes sociales o entre grupos de mensajería móvil. Plausible iniciativa. A sabiendas de que no será fácil la labor de contraste, vigilancia y seguimiento hasta detectar el principio y cuál es el recorrido del hilo, acepción válida para detectar una serie o cadena de mensajes publicados sobre un mismo asunto. En La Laguna se ubican dos centros de acogida de migrantes, en Las Raíces y Las Canteras. Se han producido algunos incidentes y se ha tensionado la convivencia social, aunque se han registrado también expresiones y manifestaciones de solidaridad por parte de vecinos que están en desacuerdo con el rechazo que reciben los migrantes y con las condiciones de acogida. Han entendido bien la dimensión del problema.

El gobierno local trata de frenar la divulgación de mensajes que fomenten la xenofobia y el odio a los migrantes, delitos tipificados, por cierto, en el Código Penal, como atinadamente recuerda el edil delegado de Seguridad Ciudadana, Alejandro Marrero, para advertir de las consecuencias del fenómeno: “Se genera además una alarma social que obliga a hacer un sobreesfuerzo para redoblar la acción policial, desviando recursos humanos y materiales de otras zonas en los que son necesarios”. Le refuerza el alcalde, Luis Yeray Gutiérrez, quien en una reunión mantenida con representantes vecinales del sector Las Canteras, remarcó que el Ayuntamiento “actuará con firmeza contra este tipo de prácticas delictivas” y solicitó “la colaboración vecinal para no contribuir a la difusión de un mensaje que nada tiene que ver con el talante hospitalario y acogedor que siempre ha demostrado el pueblo de La Laguna”.

No se trata de reprimir ni siquiera de limitar o condicionar la libertad de expresión o de opinión. Todo lo más: acabar con una práctica desgraciadamente extendida. Alguien tenía que dar un paso y el Ayuntamiento lagunero lo ha hecho para impedir que las acusaciones falsas sean práctica común que, por desgracia, se enquiste –como parece que sucede- hasta producir inestabilidad social. Que haya suerte y aciertos.

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