FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | De paseo por la nada | Francisco Pomares

Visita al sur tienerfeño

Jorge Marichal, presidente de la patronal hotelera, citó el jueves a diputados y senadores para pasearlos un rato por el Sur de Tenerife, y que vieran de primer ojo cómo luce la nada. No fue una excursión especialmente feliz, ni probablemente el estado desértico de las instalaciones y complejos turísticos sorprendió a Sus Señorías, pero al menos permitió que Marichal pudiera explicar de primera mano lo que va a sufrir esta región con el mordisco que la pandemia va a darle al turismo en Canarias.

En el paseo por la devastación solitaria que son hoy nuestras costas, Sus Señorías hablaron sobre todo de Ertes, de lo que significa el principio de acuerdo con el Ministerio para prolongarlos hasta diciembre, y el peligro que supone dejar fuera a las actividades liminares al sector. Algunos periodistas acompañaron el recorrido, pero sin las cámaras pendientes de declaraciones, no hubo pelea por atribuirse el mérito de haber intentado convencer a Madrid de que en Canarias no deben aplicarse los mismos criterios que en las otras regiones.

El diputado Héctor Gómez aprovechó para adelantar el mensaje que probablemente se convertirá en argumentario del PSOE en los próximos días: al resto de las fuerzas políticas no va a quedarles otra que apoyar los Presupuestos de Sánchez, so pena en contrario de alentar el castigo europeo y que no lleguen los millones prometidos. Eso es una sandez: los 140.000 millones del maná europeo –algo más de la mitad en ayudas directas– no tienen nada que ver con la aprobación o no de los Presupuestos 2021. Sánchez puede presionar con esa historia si hay crédulos que se la tragan, pero los millones se vinculan más bien al compromiso de hacer la tarea. Y eso implica –también– reducir el gasto en Capítulo 1. Porque Europa no va a permitir que se paguen en España sueldos que el resto de los países rebajan.

Para Sánchez el problema de cuadrar sus Presupuestos tiene que ver sobre todo con convencer a Podemos de apoyar unas cuentas en los que se compromete sustancialmente el gasto social. En Canarias, por ejemplo, la reducción de los ingresos –suponiendo que Madrid y Europa cumplan– será de al menos un diez por ciento. ¿Cómo puede reducirse el presupuesto regional en 700 millones de euros sin tocar los sueldos? ¿Reduciendo el personal de Sanidad y Educación cuando más falta hace? Si el PSOE hace eso, puede romperse el Gobierno, ser acusado por Podemos de traicionar a la izquierda, y perder el voto de millones de votantes funcionarios y empleados públicos. Si no lo hace, no está claro que Europa pague.

A Marichal no le preocupa ahora el poder adquisitivo de los funcionarios, sino la supervivencia del motor económico de las islas. Por eso insistió en la necesidad de que los partidos canarios se pongan de acuerdo para evitar al sector los estragos de su crisis más dura. Se pasó toda la mañana pidiendo unidad, un frente común ante Madrid. Pero ni por esas.

Jorge González, secretario de organización del PSOE canario, anunciaba ayer la negativa socialista a presionar al Gobierno Sánchez en apoyo del sector turístico. El frente común tiene «una inspiración belicosa», ha dicho el palmero González. Es el Pacto de Reactivación el instrumento que resolverá los problemas, gracias a las «innumerables medidas que se han adoptado». Es una fantasía más: el PIB turístico supone algo más de la tercera parte del total de la actividad económica regional –casi 16.000 de más de 47.000 millones– y el 40 por ciento de los puestos de trabajo.

El Plan de Reactivación incorpora un total de 620 millones en medidas para el impulso de la actividad económica y el mantenimiento del empleo.
Repartido entre todos los sectores, eso es también la nada.

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