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OPINIÓN | El séptimo hábito | Coronavirus, ¿un cisne negro? | Fernando Weyler

Hace unos años escribí en este mismo blog un artículo relacionado con el concepto de escenarios y la metáfora de los cisnes negros. Los escenarios son desde el punto de vista de la estrategia de las organizaciones, situaciones predictivas en las que se puede llegar a encontrar una empresa. Su construcción según uno de los grandes gurús del management moderno, Luc de Brabandere, debe realizarse con la actitud de un filósofo dotado de una gran visión estratégica que se sienta tan a gusto en el terreno de los hojas de calculo como en el de los conceptos.

Es lógico que los escenarios se construyan sobre la base de grandes tendencias que se prevea que tengan un impacto en el devenir de las organizaciones. Pero también debe tomarse en consideración el hecho de que las tendencias, por muy claras que sean, están siempre impregnadas de incertidumbre.

Hay dos clases de incertidumbres:
  • Tipo 1: Incertidumbres de las que sabemos qué no sabemos. Por ejemplo si nos preguntamos quién ganará la liga española podríamos elaborar quizá tres o cuatro escenarios, con un margen de error más o menos controlado.
  • Tipo 2: Las incertidumbres de las que no sabemos lo que no sabemos. La erupción del volcán Eyjafjallajökull en Islandia obligó a cancelar unos 100.000 vuelos y a dejar en tierra a 1.2 millones de pasajeros. Fue un acontecimiento de un enorme impacto para las compañías del sector aéreo cuyas pérdidas por esta causa se elevaron a 1.264 millones de euros. Las pérdidas del sector turístico se elevaron a 252 millones de euros.
¿Cuál es la actitud apropiada ante las incertidumbres? Si nos fijamos en las de tipo 1, sería muy torpe quedarnos con una sola opción en la cual el futuro se parecería mucho al presente. Conviene contemplar todos los escenarios posibles y a continuación preguntarnos qué ocurriría si….? Crearíamos hipótesis predictivas acompañadas de las estrategias correspondientes.
Ante las eventualidades del tipo 2 no cabe hacer predicciones. La única alternativa consiste en robustecer al máximo la organización. Hay varios ejemplo de cómo anticiparse al fenómeno del cisne negro.
Para ilustrarlo valgan unos ejemplos: En el mundo de la  perfumería, una colonia puede ser excelente pero después de unas horas no huele igual de bien. Por tanto las empresas del ramo deben elaborar perfumes resistentes. Para ello, crean  entornos con climas extremos en términos de humedad, temperatura, etc. En definitiva someten al perfume a situaciones extremas para garantizar su permanencia en condiciones adecuadas.
Las compañías fabricantes de  aviones someten a sus aparatos a pruebas enormemente duras para comprobar su robustez, fiabilidad y seguridad frente a todo tipo de situaciones extremas.

Los famosos stress tests son escenarios predictivos de como reaccionaría una entidad financiera a tensiones económicas extremas.

Por tanto, la única estrategia posible frente a incertidumbres de tipo 2 consiste en preparar a la organización para que sea capaz de sobrevivir a las situaciones más duras e inesperadas.

Un escenario es una memoria de un posible futuro. La memoria se enfoca al pasado normalmente, pero un buen manager es aquel que tiene memoria de futuro. Alguien que ante una situación inesperada experimenta una especie de déjà vu, porque en su momento fue capaz de construir un escenario en torno a ella.

Qué aprendizaje nos deja el Coronavirus:

Según la mayoría de líderes de opinión en el ambito económico y financiero, las secuelas que dejará esta crisis (cisne negro), del Covid19 serán muy importantes. Incluso llegan a compararla con la recesión del 2008, aunque algunos de los más optimistas esperan que la recuperación llegue en torno al 2021. Las medidas anunciadas por los gobiernos nacionales y por la Comunidad Europea, han producido un efecto amortiguador que ha frenado posibles reacciones de pánico que habrían sido bastante más nocivas que la propia pandemia. Habrá que ver, sin embargo, si las cacareadas ayudas gubernamentales se dan realmente y si éstas son suficientes para reparar el desaguisado.
Además, hablamos de un pandemia y no todas las naciones están actuando de acuerdo a la experiencia que vivimos en China y Europa. Es de suponer que muchas de ellas, sin una visión del problema adecuada y/o sin recursos sociosanitarios, representarán lastres importantes de cara a esta ansiada recuperación. En este pelotón se encuentran naciones emergentes como  México, Chile, Argentina, Brasil, la India y otros países del sudeste asiático. No olvidamos Estados Unidos cuyo presidente parece decidido a hacer surf sobre un Tsunami.
Lo cierto es que fenómenos como el que analizamos deja muchas lecciones que aprender. Posiblemente desarrollemos una vacuna a corto plazo, sin embargo no es la primera vez que los virus se manifiestan de forma tan dramática. La mal llamada gripe española, también de origen chino, mató a 50 millones de personas una vez terminada la Primera Guerra Mundial. En España afectó a 8 millones de personas y causó 300.000 muertes. La epidemia de la risa de Tanganika, la gripe de Hong Kong, SIDA, Cólera, la Gripe A, la Gripe Aviaria, Zika, el Ébola y otras registradas durante el siglo XX y lo que va del XXI son toques de atención que invitan a pensar que estos cisnes negros ya no lo son tanto en la medida en que se manifiestan con cierta frecuencia en cualquier lugar del planeta.
Los virus son nuestros compañeros de viaje desde el principio de los tiempos. Pero lo novedoso en el caso del Covid19, es que vivimos en un mundo  globalizado, en el que contamos con más avances en medicina, más recursos y equipamientos sanitarios, pero  la realidad es que el contagio es invisible y se extiende a todos los rincones del planeta con rapidez. Quizá ha llegado el momento de considerar las epidemias como escenarios que requieren del diseño de estrategias a nivel supranacional, gubernamental, organizacional y empresarial.
Estrategias que hagan énfasis en la prevención, pero que también contemplen protocolos coordinados y aprovisionamiento de recursos que permitan proteger con holgura a los sanitarios y a la población en general. Con todo, las incertidumbres seguirán presentes pero quizá no asistamos a este espectáculo de descoordinación, improvisación y de muerte que nos transmiten a diario los medios de comunicación.

Miguel Ángel Queiruga | Foto: blog del autor.
Por casualidad y mientras repasaba este artículo antes de publicarlo, escuché en una emisora de radio una serie de entrevistas a distintos profesores de colegio que explicaban cómo estaban afrontando la pandemia  con sus alumnos en este periodo de cuarentena. El último de los entrevistados fue Miguel Ángel Queiruga. Se trata de un profesor de instituto, licenciado en Ciencias Físicas y Doctor en Enseñanza de la Física. Es uno de los profesores más galardonados de España por su técnicas innovadoras en educación; a la pregunta de si había pensado alguna vez en vivir una situación como la provocada por la Coronavirus, respondió más o menos lo siguiente: Soy licenciado en ciencias físicas, y me encanta la ciencia ficción, soy creativo y muy imaginativo y si,  he pensado que algo como esto podía ocurrir alguna vez. Todo un ejemplo de alguien que se siente a gusto rodeado de número y también de conceptos. Un claro ejemplo de hombre con memoria del futuro.

Por si alguien tiene alguna duda relativa a la teoría de escenarios y su utilidad, puede ser muy interesante ver esta intervención de Bill Gates en TED en 2015. No tiene desperdicio.

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