Cultura SOCIEDAD

Nace Espacio TEA Garachico para promover las actitudes creativas y difundir la cultura

EBFNoticias.- El Cabildo de Tenerife inauguró ayer lunes Espacio TEA Garachico, un lugar desde el cual este centro de arte contemporáneo podrá presentar y descubrir diferentes proyectos expositivos y culturales. A través de espacios como éste se desea descentralizar la cultura para que la actividad no sólo se desarrolle en el área metropolitana sino que pueda circular por toda la Isla. Esta iniciativa, enmarcada dentro de las líneas de actuación recogidas en la estrategia Tenerife 2030 llevará diferentes propuestas culturales.

Espacio TEA Garachico está localizado en la primera planta del Espacio de Arte “La Casa de Piedra”, un inmueble propiedad del Cabildo de Tenerife que fue construido por el primer Marqués de Adeje en la segunda mitad del siglo XVII. El interior del inmueble fue destruido con la erupción del volcán de 1706 y solo se mantiene la fachada original del edificio, que está labrada en cantería. La superficie expositiva que se recoge en este Espacio TEA se aproxima a los 200 metros cuadrados .  

La exposición que pone en marcha la programación de Espacio TEA Garachico es Limbo, de Juan Carlos Fresnadillo (Santa Cruz de Tenerife, 1967). Se trata de una muestra de fotografías, la primera del cineasta, que está integrada por treinta fotografías en blanco y negro. Limbo podrá visitarse hasta el 26 de febrero de lunes a sábado en horario de 11:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 19:00 horas.

Limbo, que se expuso en TEA Tenerife Espacio de las Artes este mismo año, sorprende, seduce y atrapa la s m iradas de quienes se asoman a él. Y es que en las fotografías de Fresnadillo se puede apreciar una trama que va arraigada a su subconsciente desde la infancia: el misterio. De modo que en sus escenas, nocturnas en su mayoría, el artista ha capturado el instante preciso en el que los personajes y el entorno parecen enunciar por si mismos sus preguntas. Donde existe luz existen respuestas, todo lo demás es oscuridad.

En esta muestra, Fresnadillo descubre una faceta hasta ahora desconocida para muchos del director que, sin embargo, se reconoce como fotógrafo antes que cineasta. Cabe resaltar que esta muestra es en cierto modo, un pequeño acto de rebeldía y que -como explica el comisario de la misma, David Olivera- supone un gesto de desobediencia ante la aceleración a la que nos obligan los 24 fotogramas por segundo.

En cada una de estas imágenes, escenas captadas en 13 ciudades de 5 países (España, Estados Unidos, Reino Unido, Argentina y Francia), Juan Carlos Fresnadillo enfrenta al espectador a lo que cada una de estas fotografías esconde. Sus fotografías resultan enigmáticas y, amparándose en un blanco y negro, logra centrar la atención del que mira en desvelar lo que las luce s m uestran.  Los sujetos fotografiados por el creador tinerfeño en ciudades como San Francisco, Londres, Santa Cruz de Tenerife, Nueva York o París se funden con el entorno y parece que no desean ser descubiertos pese a estar totalmente expuestos ante la mirada del fotógrafo.

Uno de los rasgos característicos de esta muestra es precisamente relación que se estable entre los personajes y el lugar en sí. Hay en este Limbo escenas variadas en las que se pueden ver desde paisajes urbanos (envueltos por un cierto halo de misterio como en la imagen en la que unos edificios casi fantasmagóricos de Nueva York se funden con el cielo) hasta retratos de sombras o una boda donde los rostros de novios e invitados desaparecen en la penumbra. La playa, el mar, las olas o el agua son otros de los elementos principales de esta muestra en la que no falta un bodegón ni una estampa que invita a nuestra memoria a viajar a un clásico del cine (Los pájaros, de Alfred Hitchock).

Tomadas entre los años 2012 y 2015, en las fotografías de Juan Carlos Fresnadillo la fugacidad casi se puede palpar. Son las suyas fotografías en las que no habitan sonrisas, en las que no hay ni poses ni artificios. Fotografías cotidianas, a pie de calle, donde las escenas -que él eterniza- se desvanecen casi tras el disparo de su cámara. Juego potente de luces y sombras, contrastes que en cierto modo nos trasladan a pinturas barrocas. Accident (Madrid, 2013), Attack (San Francisco, 2013), Moonstrucks (Santa Cruz de Tenerife, 2013), Mother and son (Oregon, 2013), Shadow (Los Ángeles, 2014) o Revelation (Buenos Aires, 2012) son algunas de las obras que construyen este Limbo.

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