FIRMAS Juan Velarde

El ‘igualitario’ de Marinaleda. Por Juan Velarde

El alcalde de Marinaleda, el señor Juan Manuel Sánchez Gordillo, sigue dando ejemplo de ’coherencia’ política allá donde va o donde le ponen el micrófono para que se desfogue un pelín. Este caballero, después de su gira pro chavista por tierras de Venezuela y donde sembró de auténtica doctrina ’gorilense rojiza’ ciertos medios de comunicación afines a la ideología del sátrapa de Miraflores, ahora utiliza en España la táctica de ir en contra de todos aquellos que le están poniendo fino (con razón) no sólo por sus palabras, sino también por contradecirse en sus supuestamente incorruptibles principios morales.

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Y es que el señor Gordillo viajó hasta Caracas en primera clase de Iberia, lo que cuesta un ojo de la cara y tres cuartas partes del otro. Alega que él no sacó un solo céntimo de las arcas de Marinaleda, algo que concedo sin más dudas, que su viaje estuvo sufragado por esos medios de comunicación que le entrevistaron, es decir que fue un desplazamiento y una estancia costeadas directamente por Hugo Chávez y este señor, como buen comunista de caviar, no tuvo más remedio que aceptar la generosa dádiva que se le ofrecía, no fuese a enfadarse con él el camarada del Palacio miraflorense.

Luego, una vez llega a España de vuelta, se pone muy digno y habla de que los muy ricos lo son porque necesariamente han de robar a los demás. Este político de IU no debe entender o, mejor dicho, trata de hurtar a sus seguidores un principio básico, el de la libertad competitiva, el que uno puede hacerse perfecta y honradamente rico con sus propias manos, fruto de un trabajo sacrificado y con denuedo. A gente como él le gusta esa especial doctrina comunista por la cual todos son iguales y, por tanto, da lo mismo que trabajen diez minutos que diez horas, al final el salario será el mismo para todos a final de mes. Eso, lisa y llanamente, se llama izquierdismo de sopa de col, un mejunje insípido en el que antes ya han jeringado estos prebostes de pañuelo palestino para repartirse la sustancia y dejar el liquidillo a los demás.

La pena es que en el oprimido pueblo venezolano hayan tenido que ver a semejante elemento hablar y desbarrar sobre España y tener la creencia de que en verdad en este país somos así de chabacanos y sobre todo que funcionemos como una república bananera. Así no es de extrañar que nos tomen el pelo por medio mundo y nos dejen en paños menores (cuando no desnudos del todo) en el otro medio.

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