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VETERINARIOS | En la atención a los animales, hay un antes y un después del volcán

La labor de los veterinarios en La Palma servirá para que muchos otros colegios e instituciones tengan ya un buen trecho del camino andado cuando les toque a ellos responder ante una emergencia

EBFNoticias | 

Los casi 4.000 animales rescatados, atendidos, cuidados y alimentados desde que se inició la erupción volcánica de La Palma es una cifra que da idea del volumen de trabajo y dedicación que asumieron los 130 veterinarios voluntarios que desde todas las islas e incluso desde la Península se pusieron como meta, entre el 19 de septiembre de 2021 y el 29 de enero de 2022, más de un mes después de concluida la erupción,  no dejar ningún animal atrás durante aquellos días en que muchos perdieron su hogar y sus medios de vida… también los animales.

Los Colegios de Veterinarios de las dos provincias canarias llevaban tiempo preparándose paulatinamente para ser uno más entre los equipos de emergencias, «de hecho los veterinarios de Las Palmas ya habían tenido ocasión de estrenarse en el incendio que afectó a Gran Canaria en 2021», explica María Luisa Fernández Miguel, presidenta del Colegio tinerfeño. Sin embargo, los veterinarios de Tenerife no habían tenido ocasión de arrancar, no se habían hecho aún simulacros y los veterinarios de las Islas Menores todavía no habían empezado a formarse para actuar como un solo cuerpo con el resto de los equipos de emergencia. Pero llegó el volcán y sabían que tenían actuar por dos motivos fundamentales: «para garantizar el bienestar de los animales y con ello la salud de todos, animales y personas, y porque la percepción social hacia los animales ya no es la que era».

Si recordamos otras catástrofes o conflictos en cualquier lugar del mundo, no recordaremos apenas nada relacionado con los animales, salvo alguna fotografía o hecho puntual por especialmente significativo. «Las familias huían, escapaban y dejaban a sus animales, los soltaban en muchos casos para que se buscasen la vida, porque allí donde los humanos debían ir no había nada preparado para atender a los animales y tampoco se les podía trasladar», explica María Luisa Fernández.

El premio como Institución Comprometida con el Bienestar Animal otorgado por el Colegio de Veterinarios de Madrid es uno más de los que a lo largo de este año están recogiendo los propios veterinarios voluntarios de La Palma o el Colegio de Veterinarios de Tenerife en su representación. Cada uno de esos reconocimientos es importante porque seguirá habiendo conflictos y catástrofes y porque los protocolos establecidos y utilizados en La Palma servirán para que muchos otros colegios e instituciones tengan ya un buen trecho del camino andado cuando les toque a ellos responder ante una emergencia.

«De La Palma nos hemos llevado lecciones importantes, conocimientos y experiencias duras pero también muy enriquecedoras a nivel profesional y humano. Ahora sabemos de primera mano lo duro que es enfrentarse a una catástrofe, sabemos cómo afecta física y psicológicamente. Los veterinarios que han mirado a la emergencia de cara cada día durante cuatro meses son ahora mismo profesionales excepcionalmente preparados incluso para preparar a otros, para explicarles los métodos y la forma de seguir adelante, de resistir y de organizarse» y eso es muy importante tanto a nivel profesional como a nivel social.

Para la presidenta del Colegio tinerfeño, tal y como apuntó durante la entrega del premio Bienestar Animal, es importante insistir en que es cierto que los veterinarios voluntarios «hicieron el trabajo duro, especialmente los seis del Valle de Aridane, pero nada habría sido posible sin el apoyo del resto del mundo veterinario: Colegios Profesionales del resto del país, especialmente el Colegio hermano de Las Palmas de Gran Canaria, laboratorios y casas comerciales «que estuvieron incondicionalmente a nuestro lado desde el primer minuto entendiendo y respondiendo a cuanto necesitábamos».

 

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