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Los psicólogos afirman que la actitud personal influye en cómo vivir la Navidad

EBFNoticias.– La Navidad vuelve a nuestras vidas y con ella el estrés de las compras, de las múltiples reuniones y el gasto económico, de energía y de tiempo que tenemos que dedicarle, con lo que generamos expectativas negativas ante el hecho mismo de celebrarla. Pero son nuestra voluntad y actitud las que van a decidir la forma de vivirla, valora el psicólogo experto en Psicología Positiva José Rivero, coordinador de la Vocalía de esta especialidad en el COP de Santa Cruz de Tenerife.

La Navidad hace que muchas personas conecten sus sentimientos y vivencias positivas. Hablamos de la espiritualidad, la amistad, el perdón, la empatía, etcétera. Además pone de manifiesto la“felicidad hedónica”, vinculada al sentimiento de la alegría, la esperanza y la misma felicidad, explica Rivero. Esos momentos únicos y festivos pueden ir acompañados de“saboreo; es decir, esa solemnidad del disfrute de cada momento a través del paladar, la música o cuando acompañamos a nuestros hijos en juegos y diversiones.

Otro de los aspectos vinculados a la felicidad y el bienestar personal es la posibilidad de compartir todos estos momentos con la familia, los amigos e, incluso, los compañeros de trabajo, favoreciendo así la convivencia en positivo, y en un entorno navideño que lo mejoramos y lo hacemos acogedor para potenciar esas vivencias.

La felicidad rememorada

Es fundamental en estas fiestas el valor que adquiere la felicidad rememorada; es decir, esa experiencia, persona o momento que añoramos y que transformamos en melancolía, pero que dirigida desde la oportunidad nos aporta valor. Por ejemplo, cuando preparamos el árbol rememorando a nuestros padres o abuelos, o cuando oímos el villancico preferido de un familiar o, simplemente, el olor y el sabor de una determinada comida que nos hace viajar a momentos felices. Rememorar las fiestas pasadas adquiere un valor fundamental en nuestra Navidad al reconstruir y trasladar esos momentos hasta la actualidad. Sin embargo, en ocasiones la felicidad rememorada se transforma en tristeza que inunda todo, si me es imposible pararla y reconducirla, y me centro en la pérdida y la añoranza.

En esas circunstancias debemos trasladarnos al mundo de nuestros pensamientos e intentar entender la situación por la que estoy atravesando y que cada año hace que mi Navidad se transforme en tristeza. Al mismo tiempo, debemos entender que“yo soy dador de felicidad” y, como tal,  enriquezco la vida de las personas que están a mi lado. Es curioso comprobar, si te das esa oportunidad, cómo eres recompensado. Porque, y esto responde a una ley máxima de la felicidad, todo aquello que das te vendrá devuelto con creces. Y así lo demuestran múltiples investigaciones.

“Somos como una bombilla en una guirnalda de Navidad: cuando están encendidas todas parece que no aporta nada, pero si una se estropea no enciende ninguna”, ilustra el psicólogo. Por ello debemos potenciar nuestra voluntad de esforzarnos en vivir estas fechas aprovechando cada momento como único y extraordinario. Ese momento es un regalo, así que vívelo poniendo todos tus sentidos en potenciar entornos agradables, donde pongas atención en lo que tú, tus amigos y familiares necesitan para que ese momento sea único.

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