FIRMAS Salvador García

Las primitivas primarias. Por Salvador García Llanos

Una parte del socialismo español acude mañana a la prueba de elecciones primarias, abiertas o internas, para escoger candidatos con vistas a los comicios autonómicos o locales de mayo del año próximo. Es una prueba democrática y todo un avance en la vida de las organizaciones políticas. Ya se verán los resultados, sobre todo tras un examen autocrítico muy importante para madurar y perfeccionar el proceso. La política requiere, precisamente, de impulsos serios que estimulen la participación. Esta convocatoria de los socialistas es un reclamo: el hecho de que en algunas federaciones (por ejemplo, la canaria) el censo de simpatizantes supere en número al de militantes refleja, cuando menos, un grado de interés y de movilización para la recluta. Ahí no acaba la cosa, claro: ahora se trata de cultivar esa simpatía para fidelizarla y ver cómo se plasma a la hora de las urnas electorales próximas.

Estas elecciones primarias tuvieron sus antecedentes en el Puerto de la Cruz. Sin grandes aparatos ni reglamentos de organización como ahora, la Agrupación Socialista del Puerto de la Cruz emprendió rumbo a la resolución democrática de sus candidaturas locales en 1987, cuando sus afiliados tuvieron que decidir entre Félix Real González y José Manuel Afonso Carrillo. Este aparecía como candidato de la comisión ejecutiva. La asamblea, máximo órgano de la Agrupación, reunida en los antiguos “Apartamentos Las Torres”, eligió a Real después de que ambos candidatos expusieran sus respectivos programas y hasta sus previsiones de candidaturas. Fue una emotiva jornada democrática. Tras conocerse los resultados y una vez proclamado Félix Real candidato a la alcaldía del Puerto de la Cruz por primera vez, la comisión ejecutiva, lógicamente, anunció su dimisión, de modo que fue la mesa de la asamblea la que asumió en aquellos mismos momentos la condición de gestora.

Ocho años después, en 1995, la historia se repitió. Esta vez en el hotel “Puerto Palace”. La dirección de la agrupación de entonces, encabezada por Juan José Acosta, se planteó una renovación y propuso a quien suscribe como candidato a la alcaldía. Félix Real, con quien manteníamos una excelente relación personal, repetía. Salvo algunos episodios puntuales, fue una noble lid, planteada con limpieza (interventores, cabinas de votación y todo) y con resultados de participación altísimos, hasta entonces desconocidos en la política insular. A nuestro lado, siguiendo el escrutinio voto a voto, estuvo Juan Manuel Bethencourt, entonces redactor-jefe de Diario de Avisos. Y también Gutiliano González, el inolvidable Pineo. La victoria cayó de nuestro lado. Recordamos muchas caras de aquella noche memorable, un auténtico antecedente de un proceso de elecciones primarias internas que acreditaban el talante democrático de los socialistas del Puerto de la Cruz.

Ambas citas, con ocho años de diferencia, constituyeron las primitivas primarias.

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