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OPINIÓN | ¿Dónde está Koldo? | Francisco Pomares

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Parece que el Parlamento de Canarias no logra localizar a Koldo García Izaguirre, el ex asesor del ministro Ábalos, cuya implicación en una trama de mordidas por la venta de material sanitario durante la pandemia, provocó la salida del grupo parlamentario socialista del exministro de Transportes y exnúmero tres del PSOE, pieza clave y persona de absoluta confianza de Pedro Sánchez, organizador de la exitosa campaña de Sánchez en las primarias a la secretaría general del PSOE en 2017. Koldo, amigo y protegido de Santos Cerda, actual secretario de organización en sustitución de Ábalos, y negociador con Puigdemont en Ginebra, siempre fue considerado –hasta saltar el escándalo- un hombre del circulo interior de Sánchez, del que protegió los avales para ser secretario general socialista, un servicio siempre mencionado y agradecido públicamente por el actual jefe del Gobierno.

Probablemente por eso, sus canarias Señorías quieren convertirle en el primer interrogado de la primera sesión de interrogatorios de la Comisión de Investigación. ¿Pero dónde está Koldo García? Nadie da razón de él. Y la verdad es que llueve sobre mojado: el desconcierto del Parlamento regional por no localizar el paradero del hombre más famoso del país en los últimos meses, viene a sumarse al que –hasta que Koldo fue localizado en Benidorm, donde reside- sufrió el propio Senado pocos días antes de su comparecencia en la Cámara alta, el 22 de abril. Y es que Koldo, el “ejemplo para la militancia socialista”, citado como tal por Pedro Sánchez en su libro, fue puesto en libertad vigilada tras acogerse al derecho a no declarar en la Audiencia Nacional, donde le retiraron el pasaporte e inmediatamente se quitó de en medio y desapareció. El Senado intentó localizarle en Benidorm, pero no vive allí siempre, ni responde a ninguno del montón de teléfonos de los que dispone. Pedro Rollán, presidente del Senado, resolvió el asunto encargando a la Comisaria de la Cámara las pesquisas para localizarlo, y se inició un extraño sainete, en el que al final Grande Marlaska tardó hasta cuatro días en facilitar los datos para hacerle llegar el burofax con la convocatoria.

Koldo, que había sido detenido dos meses antes con otros 19 miembros de su polivalente y eficaz equipo extractivo, fue finalmente localizado, unos días antes de que tuviera que comparecer ante la Comisión senatorial, y se presentó allí en tiempo y forma, aunque su declaración no fue de ayuda alguna: no contestó ni una sola pregunta de los senadores y se limitó a desafiarlos y ponerlos a caldo: “cree el ladrón que todos son de su condición”, les dijo.

El exasesor plenipotenciario estuvo a la altura de las expectativas, no defraudó. Y probablemente ocurra lo mismo en su comparecencia canaria, si finalmente dan con él, comparece, no declara y somete a un nuevo rapapolvo a sus interrogadores. De momento, Raúl Acosta, ha tenido que pedir ayuda a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y a la Policía Canaria, porque Koldo no ha contestado al burofax que le mandaron. La Comisión quiere interrogarle sobre la trama de ventas y mordidas por la compra de material sanitario a la empresa Soluciones de Gestión y Apoyo, porque la Canarias del pacto floral fue la región que más se gastó en compras a la empresa de Koldo, aunque tanto el expresidente Torres como su segundo Antonio Olivara, que era director del Servicio Canario de Salud cuando la empresa se ofreció, han negado que las compras perjudicaran a Canarias, se hicieran sin las necesarias prevenciones legales, se comprara material inadecuado o defectuoso, o los precios fueran superiores a los de mercado. Lo que ninguno de los dos ha sabido es explicar por qué se compró a esa empresa en vez de a cualquier otra. Y de paso, es curioso que hayan esgrimido en su disculpa precisamente los argumentos que no podrán usar cuando les toque hablar del primer caso mascarillas, la compra a la empresa RR7. Dedicada a la compra-venta-robo de coches, el encargo recibido supuso una estafa de cuatro millones a Canarias, se hizo saltándose todos los procedimientos y prevenciones legales, se compró material defectuoso, destruido más tarde en aduana precisamente por ser defectuoso, los precios fueron abusivos, el dinero desapareció y si te he visto no me acuerdo, hasta que hace unos días trincaron al propietario después de haberse agenciado al descuido un coche de lujo en Italia.

Ni Torres ni Olivera han logrado aclarar en el Senado quien ordenó la compra, quien la decidió o por qué se hizo con la empresa representada por Koldo. Y Koldo no va a resolver el enigma, ni siquiera suponiendo que comparezca ante la comisión. De seguro utilizará la misma estrategia que usó en Madrid. No decir ni pío y embroncar a los diputados que le interroguen. Temo por la salud del diputado Díaz Estévanez, que es de natural peleón y combativo, pero que a un Koldo desatado no sé yo si le aguantaría media bofetada.

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