FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | El Gobierno sin apoyos | Francisco Pomares

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El rey Felipe se desplazó ayer al aeropuerto de Barajas para recibir al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en lo que podría considerarse un gesto en honor del ucraniano. La última vez que hizo lo mismo fue cuando Biden vino a la cumbre de la OTAN. Pedro Sánchez no fue al aeropuerto, pero se reunió con Zelensky en La Moncloa, y allí le dijo que desde el inicio de la agresión rusa “España ha estado volcada con Ucrania”. No es cierto: el Gobierno de Sánchez titubeó durante días, hasta que alguien les dejó claro por dónde irían los tiros (nunca mejor dicho). Además, Ucrania no ha recibido aún todos los tanques Leopard prometidos por España, lo que ha llevado a Zelensky a agradecer la decisión del Gobierno (o de parte de él) de soltar ahora más de mil cien millones de euros en suministros militares, pero manifestando también que espera que esos suministros lleguen cuánto antes.

En realidad, España no se ha portado hasta ahora demasiado bien con Ucrania. La ayuda prestada en estos cerca de tres años de guerra apenas ronda los 300 millones. Al principio, más que contribuir al esfuerzo bélico, el Gobierno jugó a contemporizar enviando sólo vestuario y equipos de protección y de visión nocturna, trajes NBQ, equipos de radio y comunicaciones, cosas así. Cuando los aliados empezaron a presionar, se optó por aumentar la apuesta con lanzagranadas, sistemas de control remoto de armas, alguna munición para armas ligeras, obuses y ametralladoras, minas anticarro, y finalmente, con la guerra ya desatada, artillería, morteros y munición para ellos, misiles Hawk, Mistral, Harpoon y Aspide, vehículos TOA y ¡por fin! diez Leopard y ocho patrulleras. Hace unos días se anunció el inminente envió de los carros comprometidos que faltaban y munición para piezas de artillería de 155 mm. Y ahora, a cuenta de los mil cien millones, vendrá lo más gordo: misiles antiaéreos Patriot y sistemas antidrones.

Mientras Sánchez tiraba de talonario ante Zelensky, su Gobierno volvía a ofrecernos el espectáculo acostumbrado: Sumar acusó ayer mismo al PSOE de haber aprobado el gasto sin informar previamente del envío de armamento a Ucrania. El partido de Yolanda Díaz denuncia haberse enterado por los medios de comunicación de la ayuda, y exige a Sánchez someter la decisión al Congreso, algo que Sánchez no piensa hacer, porque estos mil y pico millones son “fruto de un memorándum de colaboración, no de un acuerdo internacional”.

Como estamos en plena campaña electoral, aquí cabe cualquier cosa. Hasta admitir que uno es tonto de remate: el ministro Urtasun ha reconocido que el Consejo de Ministros del 16 de abril aprobó una ampliación de crédito para Defensa, un plan por mil y pico millones, pero asegura que en él que no estaba claro el destino final del dinero. Sólo ahora han sabido –nos dice el ingenuo ministro- que el destino de los cuartos era Ucrania.

Urtaszum, alega falta de transparencia y opacidad, pero preguntado por los periodistas de forma reiterada sobre qué opina de dedicar mil millones para armar a Ucrania, el ministro de Sumar no se atreve a dejar clara la posición de su partido: es que les falta información para poder posicionarse, dice. Eso sí que es falta de transparencia y opacidad.

Como la de Esquerra y el Bloque Nacionalista Galego, que no asistieron a la reunión con Zelensky en el Congreso, alegando problemas de agenda. Una excusa de lo más ocurrente. Podemos y Bildu, por lo menos, han sido más claros. Ione Belarra se niega a asistir porque el encuentro “será usado como un lavado de cara democrático para apoyar la decisión de aumentar el gasto militar”. Podemos no participará en algo que “contribuye a generar una mayor escalada bélica”.

Así es como está el patio: los apoyos del Gobierno no apoyan al Gobierno. Un Gobierno agrietado, incapaz de aprobar los Presupuestos, incapaz de sacar adelante sus leyes –fue derrotado en la Ley contra los puteros, y tuvo que retirar la votación de la del Suelo, para no perderla-, y no tendría el apoyo de sus socios y colegas para sacar adelante el envío de armas a Ucrania. Este Gobierno sirve para otras cosas: sirve para condenar a Israel por genocida y quejarse luego de que el ministro de exteriores israelita no tiene buen gusto haciendo memes, sirve para romper relaciones con Argentina porque el tronado de Milei señala a la mujer del hombre enamorado. Sirve para atacar a los jueces, presionar a los periodistas y aprobar una amnistía que pide perdón a los que quisieron romper el país. Este Gobierno está perdido. Y solo. Y roto.

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