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OPINIÓN | Decir la verdad duele | Óscar Izquierdo

Hay miedo escénico e interesado, para retratar la problemática que padecemos en Tenerife, sufriéndola cotidianamente. Hay personas, del mundo de la política o de la empresa, que piensan que no es adecuado trasladarlo a la ciudadanía, que lo mejor es estar callado y buscar soluciones secretas, en despachos escondidos, pasillos oscuros o comidas más o menos camufladas.

No les gusta, porque están acostumbrados a mover los hilos de los títeres que dirigen, desde la sombra, sin voces discrepantes y que sean capaces de hablar públicamente sin tapujos, ni medias tintas, con valentía.

Ya sabemos que las subvenciones callan muchas bocas. Atreverse a enfrentarse, con conocimiento y razones, a los poderes gubernativos o sanedrines, no es precisamente una característica de los cobardes, que siempre están esperando prebendas, para vivir holgadamente privadamente.

El silencio de los que tendrían que salir públicamente y se niegan, es la enfermedad crónica de la isla y la que la tiene postrada en el abandono y decadencia. Por supuesto que no me siento identificado con estos individuos de pacotilla, son abominables.

Por mi parte, seguiré denunciando lo que está mal y felicitando lo que está bien, con claridad, sin tapujos y con lenguaje clarividente. Gracias a todos los que me animan a seguir en la misma línea. Me siento protegido

Adjuntamos enlace de vídeo: https://youtu.be/C5w04LJp33w

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