FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Monomarental | Francisco Pomares

La nueva Ley clasifica las familias posibles en un catálogo de hasta 16 tipos: la familia de siempre, la familia múltiple –que son aquellas con nacimientos o adopciones múltiples–, la familia joven –en la que ambos progenitores tienen menos de 29 años–, la reconstituida –en la que la pareja comparte hijos de parejas anteriores–, la monoparental, que ahora –cuando se hace referencia a una familia sin padre- pasa a clasificarse como ‘monomarental’ por Ley, la familia inmigrante, la transnacional, la intercultural, la de hecho  -integrada por un matrimonio o pareja de hecho- o la familia de una sola persona… Y otros siete tipos más.

La obsesión clasificatoria de nuestros legisladores, más propia de entomólogos que de políticos, no deja de sorprender, sobre todo si resulta que solo algunas de esas clasificaciones dan lugar a concretas ayudas o medidas que intervengan sobre las diferencias que la clasificación establece. Más parece -esto del catálogo- responder a una voluntad de renombrar lo que es obvio, que a veces nos conduce a cosas tan peregrinas como que las leyes se apropien de la libertad de crear y asimilar palabras nuevas, que corresponde en primera instancia a los hablantes y en segunda a la RAE.

La palabra nonomarental, por ejemplo, es un aberrante desafío al idioma, otro más: se trataba de poder nombrar con una voz específica a las familias monoparentales a cargo de una mujer, que son la mayoría. Y se eligió un mal formato: el de asignar previamente a ‘parental’ un significado que no tiene, ya que ‘parental’ no deriva de padre, sino de ‘progenitor’ -‘parentalis’, en latín- que a su vez surge del verbo ‘parire’ -‘parir’, en español- una función -de momento, y a pesar de los siglos de patriarcado- poco atribuible al padre. Pero está claro que nuestros creadores legales de palabras no estudiaron en su día ni mucho latín ni mucho griego: si lo hubieran hecho sabrían que es absurdo ligar el término griego ‘mono’ con ‘marental’ o ‘parental’, para atribuirlos a una sola persona. La interpretación correcta de familia monoparental es ‘familia de un solo progenitor’, no ‘familia de un padre solo’. Y seguirá siendo así, aun cuando ‘monomarental’ se incorpore a nuestro idioma por imperativo legal, para definir a ‘familias de una madre sola’.

​Supongo que estas disquisiciones no interesan mucho a nadie al que no le preocupe el triste destino de una lengua –la nuestra- sometida a una creciente presión ideológica que la complica y nos confunde. Al personal lo que le preocupa es la ficha financiera de esa nueva Ley de Familia, qué modificaciones va a establecer, y –dado que la ministra Belarra no ha logrado ampliar el permiso de maternidad a los seis meses- la más importante va a ser sin duda la consideración de familia numerosa para las familias con un solo progenitor con dos hijos a su cargo, que se aplicará también a las familias tradicionales con dos hijos en las que un ascendiente o descendiente tenga discapacidad, a las familias con dos hijos encabezadas por una víctima de violencia de género o por un cónyuge que haya obtenido la guardia y custodia exclusiva sin derecho a pensión de alimentos. Se trata de medidas convenientes, de las que responderá el Estado, que también se hace cargo de sufragar el nuevo permiso retribuido de cinco días al año para atender a los familiares más cercanos. Inicialmente iban a ser siete días no retribuidos, pero el PSOE aceptó retribuir el permiso si se dejaba en cinco días.

La ley incluye otro permiso -de hasta ocho semanas al año, pero éste no retribuido- para que cuidar de los hijos hasta que el menor cumpla ocho años y una ‘renta de crianza’ de cien euros al mes por cada menor de tres años. Ya existía antes, pero sólo lacobraban las madres trabajadoras. La ley lo extiende ahora a casi todo el mundo. Es como aquellos 3.000 euros del cheque bebé de Zapatero, pero repartido en pagos mensuales…

Recordar el cheque bebé da un poco de grima. Ya saben lo que vino después: una década de ajustes, congelación salarial y restricciones.

1 Comentario

Clic aquí para publicar un comentario

  • Parental se refiere a padres (o parientes)… tiene que ver con parir, que hasta ahora lo hacían las madres. Lo lógico es que si quieren utilizar el léxico una palabra (que es innecesaria y absurda biológicamente hablando), deberían referirla a monomaternal ya que refiere a la madre solamente. Es el mismo producto de la idiocia que intenta imponer el populismo totalitario de la confrontación (que no de la diversidad obviamente) cuando hablan del patriarcado. Biológicamente los padres (por que es así como se denomina a los dos individuos que mediante una unión heterosexual consiguen tener un hijo por la relacion fecunda, fértil, complementaria y compatible para la procreación de sus células germinales vivas al contrrio de una unión homosexual que es incompatible para todo ello) son el padre y la madre, que obviamente forman una familia de un hombre, una mujer y su descendencia. El patriarcado (tradicional genealógicamente) se compone de un patriarca y una matriarca ¿para el gobierno de qué? de SUS HIJOS. De los hijos que provienen de sus células germinales/reproductivas y no las de otros para formar una familia (tradicional). De todo esto, la idea del consentimiento estaba establecida en el matrimonio entre los futuros conyugues, ante sus padres, testigos, ante las autoridades civiles y religiosas, y ante el resto de la humanidad que entendía el propósito de este hombre y mujer para intentar reproducirse (aunque no en todos los casos hubiera éxito) y formar su familia con SU hijo genéticamente suyo. Así es que, la decadencia lectiva e intelectiva a la que el «mandato» de las nuevas hordas de impostores llevan a la población esta basada en la suplantación léxica sicaria (y no activista) detrás de las pancartas que promueven los fecundos negocios para el control jurídico y despues judicial con total impunidad de nuestro propio genoma. Aborto, inseminación de padres muertos, tratamientos para cambios hormonales, etc… hasta que nos digan que han injertado una neurona a una rata, sin poder darnos cuenta de que la verdad es que han injertado una rata a una neurona humana impunemente. Mientras una célula humana de un individuo sigue viva debe privilegiarse a este ser humano ante cualquier otra especie… ¿O ya no?. Un saludo.