FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Imserso | Salvador García Llanos

Las denuncias de un grupo de viajeros, basadas en la escasa cantidad, calidad y variedad del menú en el establecimiento en que estaban alojados, han hecho que se vuelva a poner el foco en los viajes del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), organismo que se encarga, principalmente, de gestionar las prestaciones de la Seguridad Social, además de las referidas al turismo social, las vacaciones o el termalismo orientado a las personas mayores.

Los denunciantes especifican no tener quejas del resto de servicios; les honra por tanto no “hinchar” la queja.

La respuesta de los responsables del establecimiento, de ser cierta, no es en absoluto admisible:

-¡Para lo que pagan!

El contrato firmado con la UTE (Unión Temporal de Empresas) adjudicataria del contrato de viajes del Imserso especifica los servicios a recibir y la calidad de los mismos, por lo que, de ser aceptada la denuncia, estaríamos hablando de un incumplimiento de contrato que obligaría a resarcir económicamente a los viajeros, con un posible y futuro efecto llamada. En el mundo anglosajón, especialmente en USA, una demanda de este tipo acarrearía indemnizaciones millonarias por posibles daños morales.

Los precios llevan manteniéndose (o casi) muchos años. Pero el Gobierno de turno no es el único responsable. El Imserso convoca el concurso y en éste participan distintas UTE de agentes de viajes. La adjudicación o no depende de factores cualitativos (servicios) y cuantitativos (precios). La mejor oferta combinada resulta la adjudicataria del contrato. El precio lo fijan la UTE y los hoteleros en un contrato que se firma como garantía de que se dispondrá de las camas precisas en su momento, de ser adjudicado el contrato a dicha UTE. Si bien en las bases se fija el precio, la alternativa está en no aceptarlo en un contrato antes de celebrarse el concurso.

Dicho contrato se firma antes de celebrarse el concurso. El hotelero es libre de aceptar o no dichos precios, con antelación más que suficiente (un año aproximadamente) para comercializar su establecimiento en una u otra vía. Lógicamente, el responsable de turno del Imserso no puede ni tiene por que convertirse en » defensor » de nadie y pedir que le suban los precios en el concurso, por parecerle bajos dichos precios.

Es evidente que los viajeros cada día piden mejores alojamientos, con preferencia, hoteles de cuatro estrellas a hoteles de tres. Muy posiblemente estemos ante un tipo de viajes que inicialmente fue concebido para hoteles de tres estrellas y que no tiene cabida en hoteles de mayor categoría y también mayor estructura de costes en la actualidad.

Adicionalmente, no podemos pretender mantener abiertos todos los destinos turísticos todo el año; la climatologia local manda y obliga a cerrar muchos establecimientos algunos meses al año. Recordemos que Canarias en los años 70 estaba abierta casi exclusivamente en la temporada de invierno.

Muchos hoteleros han decidido reducir cupos al Imserso o directamente no contratar, al haber pasado los viajes del organismo de ayudar a minimizar pérdidas a generar importantes ‘números rojos’ difíciles de recuperar a lo largo del ejercicio.

Sería conveniente, en nuestra opinión, con el ánimo de mantener los puestos de trabajo el mayor número de meses posible, una colaboración más estrecha entre el sector hotelero y los municipios, cara a promociones que permitieran ampliar mercados.

Otra apreciación: habría que intentar en este asunto tema cuidar los matices de las informaciones. Sírvanos de ejemplo el supuesto ‘hackeo’ del que se informa en estos días en los medios a organismos oficiales.

Según unos, es un robo de datos y otras versiones inciden en que podría haber afectado.

Y desde luego, no es lo mismo.

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