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UNIVERSIDAD | Jorge Volpi relaciona las últimas generaciones literarias mexicanas con el contexto sociopolítico de su país

El escritor mexicano ha sido el encargado de cerrar la edición 2022 de Campos América, desarrollada durante dos semanas en la Universidad de La Laguna

EBFNoticias |

Campus América ha cerrado su tercera edición con un invitado de excepción: el escritor mexicano Jorge Volpi quien en su conferencia de clausura repasó las seis últimas generaciones literarias que se han dado en su país desde 1950, relacionándolas con la convulsa realidad social y política mexicanas. El acto fue abierto por la vicerrectora de Proyección, Internacionalización y Cooperación, Lidia Cabrera, quien reflexionó que era oportuno cerrar con literatura este foro, pues también había sido la temática de apertura, con la figura de la escritora Socorro Venegas.

El acto fue cerrado por la rectora, Rosa Aguilar Chinea, quien valoró de manera muy positiva todo lo sucedido durante estas dos semanas: “somos una gran universidad conectada con el mundo y proponiendo soluciones para mejorar el planeta”. Manifestó la vocación internacional del centro docente con este evento, que ha servido como puesta en escena de su compromiso social y sus fructíferas relaciones con el continente americano. Agradeció a la vicerrectora como cabeza de un equipo que ha trabajado duro muchos meses para poner en marcha un evento de esta magnitud, que afrontó los retos del continente. “Tenemos que seguir caminando, firmar convenios y ampliar nuestro horizonte de colaboración científica, y estoy segura de que Campus América ayudará en ello”.

Liskel Álvarez Domínguez, consejera delegada de Acción Exterior del Cabildo de Tenerife, agradeció el interés generado por las ponencias y actividades y, de manera especial, el trabajo de la vicerrectora de Proyección, Internacionalización y Cooperación, en representación de toda la organización. A su juicio, este evento se ha convertido en un referente internacional que une personas, instituciones y forja alianzas. “Lo aquí aprendido servirá como inspiración para los más jóvenes, que se convertirán en los futuros líderes de las acciones de colaboración”. Invitó a hacer una reflexión conjunta tras el evento, asumiendo sus mensajes más importantes para saber qué acciones futuras poner en práctica desde las instituciones.

Por su parte, Mª de los Ángeles Baca Herrejón, cónsul honoraria de México en Santa Cruz de Tenerife, manifestó que había sido un orgullo que el país que representa haya ocupado un papel tan relevante en el Campus América de 2022, por lo cual agradeció a la organización el gesto. Reflexionó sobre la importancia de las instituciones de educación superior, sin las cuales la sociedad está en peligro. “Han abierto la puerta de la universidad para que sea centro de conocimiento y diálogo intercultural gracias a este programa tan amplio que permitirá a los jóvenes abrir los ojos a un futuro con más esperanza.

Jorge Volpi

Tras uno de los tres interludios musicales a cargo del guitarrista Juan Miguel Castellano González que se dieron a lo largo del acto, la catedrática de Filosofía Moral María José Guerra Palmero, presentó a Jorge Volpi, haciendo una semblanza de su obra. Tras repasar su bibliografía y palmaré, la presentadora señaló que una de las constantes en la obra del mexicano es el estudio del poder y la autoridad, y la capacidad para construir realidades alternativas, lo cual lleva a la actual posverdad, que va más allá de la clásica propaganda, para crear marcos narrativos alternativos que tuerzan el juicio moral y político de la ciudadanía. Algo que está presente en “Una novela criminal”, obra de Volpi a la que se refirió especialmente Guerra.

Volpi comenzó su repaso a las generaciones literarias de su país con el Boom de los años 50, cuya figura más visible fue Carlos Fuentes, pero también Sergio Pitol, Eusebio Pacheco y Juan García Ponce, entre otros, quienes alcanzan su esplendor durante la gran hegemonía del PRI, que plantea una democracia ficticia con normas que no se aplican y elecciones cada seis años que siempre ganaba el candidato del partido oficial. Esta generación intentará tomar elementos de modernidad y crea productos híbridos que intentan ser profundamente mexicanos y profundamente internacionales.

En 1968 los actos de represión como la matanza en la Plaza de las Tres Culturas el 2 de octubre, hizo que estos escritores se volvieran más críticos con el poder y, al mismo tiempo, propició la aparición de otra generación llena de vitalidad, representada por José Agustín, hoy poco leído en España, que empieza con 18 años y, junto a otros, retratan literariamente la juventud de esos años con una escritura que deriva de sus maestros pero intenta ser más experimental y abierta a las vivencias , hablando sin tapujos de esos tiempos de sexo, drogas y rock and roll. Otras figuras de esa época serían Maria Luisa Puga, y un grupo de escritores del norte, como Jesús Gardea, que intentan hacer una literatura en los márgenes.

Con el presidente Luis Echevarría, el PRI trata de dar un giro a la izquierda, pero empieza una serie de crisis económicas que no parará hasta los años 90, lo cual lleva la descomposición paulatina del régimen. En 1988 hubo un revulsivo: la primera elección competida, con una facción más de izquierda del PRI separándose dentro de la llamada “corriente democrática”. Aparece una nueva generación literaria: Juan Villoro, Daniel Sada, Alberto Ruiz Sánchez y Carmen Boullosa, buscando nuevos caminos en medio de la crisis.

Llega en los 80 el neoliberalismo de Reagan y Thatcher, que ven el estado como un problema y propugnan la individualización y la defensa del egoísmo. En esos años aparece en todo el mundo la “literatura light”, a la sombra de García Márquez, muy comercial y bebiendo de los tópicos del “realismo mágico”, con “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel como gran ejemplo de éxito comercial peor baja consideración crítica dentro de México..

El siguiente año clave es 1994, el último de gobierno del derechista Carlos Salinas, que se da en plena caída del muro de Berlín y derrumbamiento del bloque del este, lo cual parecía anunciar un buen contexto para sus políticas. Sin embargo, se produce el alzamiento Zapatista en Chiapas, que demuestra las contradicciones de ese discurso modernizador: justo cuando México firma el tratad de Libre Comercio con EE.UU y Canadá, un grupo indígena se rebela en armas.

Volpi señala que en ese momento surge su propia generación, organizada en torno a un grupo que denominaron El Crack, que reivindicaba la literatura del Boom de los 50 y trataba de distanciarse de la idea de que los escritores mexicanos debían escribir necesariamente sobre México. Destacó a Cristina Ribera Garza, que no quiso estar en este grupo y ahora es muy importante por su reivindicación de la figura femenina. También destacó al más experimental Mario Bellatín.

Sin ser mexicano ni de su generación, reconoció la importancia en toda Latinoamérica de Roberto Bolaño, y que pese a ser un chileno que publicaba en España, sus temas eran esencialmente mexicanos. Será quien empieza a mostrar lo que esta sucede en ese nuevo México más democrático, con la llegada de Vicente Fox, quien llegó azuzando muchas esperanzas y pronto fue una decepción, como ha sucedido ahora con López Obrador.

Cuando desparece el PRI, se evidencian las debilidades institucionales que antes mantenía el autoritarismo. Se degrada la seguridad pública con las muertas de Juárez y las oleadas de secuestros. Son los primeros brotes de violencia que indicaban que, si no se cambiaba la Justicia, el país caerí en una espiral de violencia imparable. Como así fue.

Otro momento clave es 2006, tras la victoria por 100.000 votos de Felipe Calderón sobre López Obrador. El nuevo presidente utiliza al ejercito por primera vez para intentar atajar el narcotráfico, que se había convertido en el problema de seguridad más importante. Pero es una maniobra irresponsable lo que, en vez de disminuir la violencia, la acrecienta. Desde entonces se acumula 350.000 muertos, 100.000 desparecidos y cada día son asesinadas 11 mujeres. “Son cifras de guerra civil, y que hacen que México haya pasado de ser un país pacífico a uno de los más violentos.

En lo literario, la violencia es tal que los escritores solo pueden hablar de ella, incluidos los de la generación de Volpi, que inicialmente querían distanciarse de su país como asunto literario. La siguiente generación solo habla de las distintas violencias concomitantes: Fernanda Melchor, Brenda Navarro, Velaria Miceli, Emiliano Monge, un grupo en el que ya hay más visibilidad de las mujeres.

La última generación es la de Jorge Comensal y Laura García junco, nacidos en los 90 con nuevas reflexiones. En 2018 por fin López Obrador llega y pasa lo que ocurrió con Fox: las expectativas son altas pero finalmente hay un viraje a la derecha, da más poder al ejército y reduce la capacidad de acción del estado, aunque ha subido el salario mínimo y ha apoyado a sectores marginales. “Este es el México contradictorio y sin esperanzas, en el que solo se resuelve el 0,5% de los crímenes que se denuncian, al que se van a tener que enfrentar las nuevas generaciones de escritores”, finalizó Volpi.

Conclusiones del Campus América

Tras la conferencia del escritor mexicano, la vicerrectora de Proyección, Internacionalización y Cooperación, Lidia Cabrera, expuso algunas de las conclusiones extraídas tras las más de dos semanas de seminarios científicos y actividades culturales de Campus América 2022. Por ello, para fomentar las relaciones científicas, académicas y la transferencia de conocimiento entre Canarias y América, se propuso, en primer lugar, crear una Red Interuniversitaria Campus América para el fomento continuado de las relaciones y actividades con instituciones americanas, complementado tanto por un campus de formación permanente como de un Campus América de Posgrado más reforzado, para fomentar posgrados compartidos.

Parala Cabrera, la apuesta por un programa centralizado desde el vicerrectorado permitió acoger todas las propuestas de los distintos grupos temáticos, y, a la vez, alinear el conjunto de los eventos de Campus América con las estrategias institucionales en los ámbitos de la formación, la investigación, la proyección internacional, la internacionalización y la cooperación en todas sus modalidades.

Este año, como novedad. Se decidió dar protagonismo a un país concreto, que en 2022 ha sido México. La idea es que cada nueva edición centre el interés en un país protagonista para tener un conocimiento más profundo de su cultura e investigación. Asimismo, la vicerrectora abogó por ampliar las relaciones con otros agentes sociales y trabajar para que Campus América transciendas allá de La Laguna y pueda llegar a escenarios americanos.

Haciendo balance de lo acontecido estas semanas, Cabrera señaló que Campus América amplió su escenario de actuación a 34 universidades y 13 países de todo el continente americano. Los seminarios en línea y la retransmisión en abierto permitieron mayor participación de profesorado y ponentes de universidades e instituciones americanas, como, por ejemplo, la ministra de agricultura de México, en el seminario sobre “Retos de agricultura en América”. En el conjunto de los 14 seminarios, se estima que hubo alrededor de unas 1.000 personas conectadas. Esto, unido a la gran difusión obtenida en medios y redes por las noticias sobre el evento, ha propiciado una proyección internacional de la Universidad de La Laguna sin precedentes.

A nivel local, Campus américa 2022 consiguió una mayor relevancia gracias a los seminarios virtuales, las actividades desarrolladas en el Campus de Adeje, los eventos sobre emprendimiento, la amplia oferta cultural y las conferencias divulgativas. “Mucho público no universitario se ha acercado en estas tres semanas a la universidad”, recalcó Cabrera.

Institucionalmente, ha favorecido estrechar vínculos con la Dirección General de Cooperación del Gobierno de Canarias y la Coordinadora de ONG de Canarias, así como con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI); la Asociación Universitaria Iberoamericana de Posgrado (AUIP); la Casa de América; y la Fundación Carolina, sin mencionar los numerosos acuerdos de proyectos específicos con varias universidades, y con el consorcio de Rectores de Universidades Mexicanas, sobre todo, en relación al diseño de títulos compartidos de posgrado.

Como retos para el futuro, la vicerrectora señaló, entre otros: convertir este evento en un campus permanente para actividades académicas, cooperación al desarrollo y el emprendimiento; ampliar el escenario presencial más allá de La Laguna y que el próximo Campus América pueda desarrollarse en algún país de América Latina; y convertir la iniciativa en lago más allá de lo académico, como gran espacio de proyección del mundo hispano.

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