FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Traslado de las lonjas | Salvador García Llanos

Relata el que fuera cronista oficial del Puerto de la Cruz, Nicolás Pestana Sánchez, que «la mayor parte de las lonjas para la venta del pescado se hallaba ubicado en el centro del pueblo, con el consiguiente malestar para los vecinos por los males olores que de ellas se desprendían, en especial, por el producido por el pescado putrefacto».

Damos por hecho que las lonjas ocupaban un espacio en la calle del mismo nombre que actualmente se prolonga desde la plaza de Europa hasta la explanada de la Antigua Casa de la Real Aduana, la única edificación que sobrevivió a la práctica desaparición de un singular conjunto arquitectónico en las inmediaciones del refugio pesquero. En la calle Lonjas, en la actualidad, se ubica la cofradía de pescadores Gran Poder de Dios, un pequeño museo dedicado a motivos marítimo-pesqueros y la capilla conocida popularmente por Cruz de los Pérez que acoge cada 3 de mayo, fecha de la fundación de la ciudad, una conmemoración religiosa.

Pero en 1822, según el cronista, el Ayuntamiento dio la orden para que todas aquellas lonjas fuesen trasladadas a unas construidas recientemente en el lugar conocido como «Montullo de Pacheco», como medida de buena policía urbana. Montullo, según el Diccionario histórico del español en Canarias, significaba manada, igual a porción de cereal o hierba, en fin, un  manojo que se puede coger de una vez en la mano. La voz  se conoce en La Gomera y en Tenerife.

Pero la disposición municipal se complica  desde el  momento que había muchos lonjeros que habían anticipado a los propietarios de los locales donde estaban instaladas estas lonjas el importe de sus alquileres y no estaban dispuestos a perderlos.

Cuenta Pestana que estas lonjas estaban arrendadas por el marqués de La Candia y por los herederos de Placeres, con precio de arrendamiento muy inferior al de las nuevas construidas en el citado montullo. Parece ser, además, que éstas no estaban totalmente terminadas, así como tampoco el murallón de defensa de aquel sector contra los embates del mar.

Por todas estas razones, los lonjeros reclamaron al Ayuntamiento pero este se mostró inflexible y las lonjas fueron trasladadas a aquel espacio conocido por «Montullo de Pacheco».

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario