FIRMAS

OPINIÓN | Sardinas y la ley de cadena (y II) | Pablo Zurita Espinosa

Para el proceso de integración de proveedores, una gran cadena de venta retail, desde hace muchos años, pide conocer la estructura de costes de sus productores, los incorpora a su propio negocio, promete volumen y garantía de compra con un margen razonable, pactado y firmado, en la práctica anticiparon algunas cuestiones que recoge la actual ley de cadena. Les ha funcionado muy bien, han crecido y ganado mucho dinero. Introdujeron con naturalidad el criterio del coste de producción sobre el que construyen, colaborativamente, el precio de cada transacción por interés de ambas partes. (Soy consciente de que este párrafo admite comillas en alguna de sus aseveraciones).

Lo cierto es que el coste de producción, particularmente en el sector primario, presenta enormes problemas para su cálculo y gigantescas diferencias entre productores, exacerbadas en Canarias por la enorme heterogeneidad de las explotaciones. Es más, el coste de producción dependerá no solo de cuestiones organizativas, de la gestión de insumos y de rendimientos, sino también del porcentaje sobre el total producido que sea capaz de comercializar, condicionado por la propia marcha del mercado en un equilibrio que cada cual debe ser capaz de manejar. Si el precio baja o no hay demanda puede ocurrir que no compense incurrir en el gasto que suponen su recolección y comercialización. Una cifra que anticipe un coste de producción para calcular el precio de venta no sería más que una mera estimación con la misma precisión que aceptar medias estadísticas, por ejemplo.

Eso sí, descarga de responsabilidad al comprador, que tendrá firmado que el coste de producción está cubierto, negro sobre blanco, y a llorar al río ante cualquier reclamación. –Nosotros nos creemos lo que usted nos diga, señor agricultor, como no puede ser de otra manera-.

La paradoja. A igualdad de calidad y con la ley en la mano, los productores pequeños incurrirán siempre en un mayor coste de producción y sobre el papel saldrán al mercado en peores condiciones que los grandes… salvo que unifiquemos criterio y dispongamos de unos costes de producción teóricos avalados por un plantel de expertos con la tutela de la administración competente… pues no, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) dice que no, que no puede haber costes de referencia, que cada uno se exprese en libertad, que tal simplificación impediría el normal funcionamiento de la actividad. Por tanto, volvemos al punto de partida: el precio será el que module el equilibrio oferta/demanda.

Escuchaba las quejas fundadas de un pescador de sardinas que contaba como recibía 80 céntimos por kilo en la primera venta y que se despachaban en la pescadería a cinco y hasta siete euros, un escándalo a priori, sin duda. Sin embargo no sabemos el número de kilos de esa transacción ni las peripecias que sufren las sardinas del mar a la sartén, no sabemos -no explicó- el escandallo de costes de la cadena, el hielo, la caja, el furgón refrigerado, ni si las sardinas van limpias o se las tiene uno que arreglar en casa. Tampoco dijo cuántos kilos desecha el pescadero después del par de días que puede tenerlas a la venta con garantías. Este verano escuchamos casos similares con el melón, la sandía y las papas…

Sin entrar en un detalle del que no disponemos, que de todo habrá, este tipo de situaciones evidencia un problema de oferta, de exceso de oferta, no necesariamente de mal funcionamiento del mercado. Tengan el precio que tengan, dentro de un rango habitual, ese pescadero venderá una cantidad similar de sardinas -por muy baratas que las encontremos, estoy seguro de que ni usted ni yo comeríamos sardinas todos los días ni nos pegaríamos un atracón-. El comerciante con criterio prudente, mantendrá cierta estabilidad de precios en su puesto, intentará comprar algo más cantidad de sardinas que le ofrece el pescador a un precio menor (dada esa disponibilidad) y no le importará mucho acabar tirando las que no venda. El equilibrio oferta/demanda es la gran incertidumbre en mercado alimentario, como decíamos.

Analizar la demanda, incentivarla con promoción, ajustar fechas de producción, innovar en la post-cosecha, … el negocio actual del sector primario es mucho más que producir y tratar de vender al precio que sea en el momento que sea. Si a todos se nos ocurre plantar papas en la misma zona, de la misma variedad, en la misma fecha, venderemos todos de saldo y habrá épocas del año en que serán otros los que suministren al mercado. Para estas cosas no hay leyes que valgan.
[Cuestiono la eficacia de la Ley de Cadena en determinadas situaciones en un post anterior (pinche aquí)]

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