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EDUCACIÓN | La docencia, una profesión de riesgo vocal

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La naturaleza de su trabajo, junto con la frecuente falta de entrenamiento de la voz en su formación universitaria, ocasiona que los docentes corran un riesgo considerablemente mayor que otras profesiones de experimentar problemas vocales en algún momento de su carrera.

Hay estudios que así lo demuestran. Por ejemplo, la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) señala que el 75 por ciento de los docentes han sufrido disfonía (comúnmente llamada ronquera) en algún momento de su vida laboral.

Factores comunes que contribuyen al desarrollo de problemas suelen ser la incorrecta proyección de la voz y el empleo de una respiración ineficaz, exacerbado por hablar durante períodos prolongados cuando se está cansado o estresado. También la tensión vocal por supervisar grupos grandes, a veces en espacios o aulas con mala acústica y, a menudo, con ruido de fondo alto.

Signos

La mayoría de las personas podemos experimentar ronquera o molestias por infecciones de las vías respiratorias superiores, resfriados y gripe. Pero los docentes deben observar si los síntomas persisten más allá de la recuperación de la infección.

Debe consultar a su médico de cabecera o al especialista (ORL) ante la pérdida de la voz frecuente y/o un agravamiento brusco que dure más de diez días, o una voz que suene débil y cansada, acompañada de dolor o un nudo en la garganta que necesite aclaramiento frecuente con carraspeo o, incluso, tos. La ronquera prolongada y recurrente en ausencia de un resfriado o infección de garganta, así como un cambio persistente en el tono o la calidad de la voz, requiere la ayuda del especialista en la terapia de la voz: el logopeda.

Recomendaciones

  • Beber varios sorbos de agua cada media de hora.
  • Descansar la voz, haciendo períodos de silencios de entre 15 y 20 minutos, dos o tres veces al día.
  • No hablar más de 4 horas seguidas sin hacer ejercicios logopédicos de reset
  • Acudir a un logopeda cuando una disfonía dure más de 10 días.
  • Ante una ronquera, hablar más despacio con una pronunciación clara en lugar de aumentar el volumen en ese entorno.
  • Mantener una buena postura y articular las palabras usando la parte delantera de la boca.
  • Asistir a formaciones de técnica vocal para adquirir estrategias y hábitos de salud vocal.

 

Desde el Colegio Profesional de Logopedas de Canarias recomiendan que «los docentes que estén sufriendo alguna molestia al hablar se animen a consultar con un logopeda colegiado para iniciar un entrenamiento vocal específico, o terapia, si ya tiene el diagnóstico laríngeo realizado por un otorrinolaringólogo».

Asimismo, el Colegio «se pone a disposición de la Consejería de Educación para elaborar, de forma conjunta, un plan de prevención de disfonías para docentes, para atender las recomendaciones científicas que apuestan por realizar programas de formación vocal en el profesorado».

 

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