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OPINIÓN | La justicia, cada vez más intrincada | Salvador García LLanos

“Me opongo a que esta institución se declare en rebeldía con la Constitución y con la Ley”, ha manifestado el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes. ¿Jueces en rebeldía? Y claro, de inmediato se piensa en palabras mayores si el responsable del gobierno de los jueces fija esa posición en plena crisis de la justicia que trae causa del bloqueo creado por el PP y el PSOE en la renovación del Consejo que, por cierto, lleva ya casi cuatro años en funciones. Vivir para ver.

 El pasado mes de julio, el PSOE modificó la ley que impedía que el CGPJ pudiera hacer nombramientos mientras se encuentre en funciones. Con la última reforma, se le concedió potestad para nombrar a los dos magistrados del Tribunal Constitucional, tal y como establece la ley. Sin embargo, los socialistas dieron una vuelta de tuerca y fijaron un plazo para hacerlo que se cumple el próximo lunes 12 de septiembre.

El presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, ha sido este lunes muy categórico ante la crisis que se está viviendo en la justicia a raíz del bloqueo creado por el PP y PSOE en la renovación del órgano de gobierno de los jueces, que lleva ya casi cuatro años en funciones. Lesmes ha defendido su papel institucional y ha lanzado una advertencia: el CGPJ tiene que cumplir con la ley y con la Constitución y esto supone lograr un acuerdo para nombrar a dos magistrados del Tribunal Constitucional, en contra del ala más conservadora.

 Desde la judicatura se vio aquello poco menos que como una afrenta y por un “espurio” interés del Gobierno para agilizar el nombramiento de esos magistrados del TC para que a su vez pueda el Ejecutivo nombrar a los dos suyos que tiene pendientes y así lograr que el TC cambie de sensibilidad y logre en el pleno una mayoría progresista.

La crisis, por tanto, está servida. Es un juego de tronos en el que cualquier movimiento es estudiado minuciosamente. Las repercusiones pueden ser decisivas en la resolución de la crisis. Nadie quiere despistarse, nadie quiere perder. Ahí está el propio Lesmes, tan en silencio durante los últimos tiempos, que se ha apresurado a precisar el curso de su estrategia a raíz de que el poco sospechoso periódico El Mundo publicara la información de que la opción de Lesmes para ser nombrado magistrado del TC iba a depender de si lograba un consenso entre los vocales del CGPJ para designar a los dos magistrados que corresponde al órgano de los jueces.

El presidente Lesmes ha desmentido tajantemente esta información y ha señalado como origen de ésta a quienes pretenden que se bloqueen los nombramientos en el Consejo -unos nombramientos que beneficiarían, teóricamente, al Gobierno- porque entonces podría nombrar a los dos suyos. “Pretenden mediatizarme y hacer creer que me muevo por intereses personales, y lo hacen para que me tambalee”, destacó el titular del CGPJ, quien, de todos modos, ha señalado que como jueces están obligados a cumplir con la Ley, aunque ésta no les guste.

“Me parecería indecente que me prevaliera de mi cargo para obtener una ventaja y así se lo he hecho llegar a todos los que me han preguntado. Por eso quien lo dice miente deliberadamente. En las actuales circunstancias no tengo ninguna intención de ir al TC”, ha zanjado el presidente del Consejo.

Total, que no se despeja el panorama. Y las palabras del propio presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo no pueden ser más reveladoras: “La situación es absolutamente lamentable. Las circunstancias del Tribunal Supremo son desoladoras. Dentro de no mucho habrá salas que no podrán constituir con regularidad sus secciones. La situación de la justicia española es desoladora y tiene que ver con la renovación”, subrayó en unas declaraciones ofrecidas a los medios de comunicación tras la toma de posesión en el alto tribunal de Álvaro García como fiscal general del Estado.

Remató Lesmes diciendo que no alberga ninguna esperanza de que la situación revierta. Ya es significativo. La justicia, desde luego, está muy intrincada.

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