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GASTRONOMÍA | LANZAROTE | Si es ‘Cena de una noche de verano’, Chiringuito Tropical sin dudarlo

Luis Benito, seleccionando el mejor producto local.

EBFNoticias | Fran Belín | 

Cuando se cierra definitivamente el billete de avión a Lanzarote para vivir (este es el término preciso) la “Cena de una Noche de Verano” del Chiringuito Tropical la expectativa es cierto que se amansa. Porque el cartel de este 2022 en el enclave estratégico de la gastronomía de Playa Blanca ha presentado espléndidas alternativas, cocineros-as y conceptos, y sigue en ello.

Hace un año, justo, que conocí la filosofía de Luis Benito y su equipo. Así quedaba plasmada mi impresión. Es que del exigente ajetreo cotidiano a recorrer con la vista la estilizada columna del faro de Punta Pechiguera, en Playa Blanca, me pareció que transcurrió lo que un chasquido de dedos.

Así me lo pareció entonces, tal fue el estado de mansedumbre que se instaló desde esta perspectiva en la que sentí mimetizarme con el entorno.

La placidez es todavía más acentuada si se observan (a modo de terapia) los matices de azules que brinda este encuadre espléndido que se capta desde el Chiringuito Tropical de Luis Benito y el grupo humano que lo respalda. Esto merece la jarra de cerveza ‘reglamentaria’ y trago largo, sin duda.

Cartel excepcional.

Vivo con deleite este paréntesis, preámbulo de la ‘Cenas de una noche de Verano’, que el que manda en la cocina de este fenomenal destino gastronómico impulsó hace unos años, cada mes de agosto y con señalados cocineros-as de la Isla de los Volcanes (Gonzalo Calzadilla, Germán Blanco, Joao Faraco, Yeray Gil,…). Este año se contó, entre otras novedades, con la cocinera palmera Mariana Hernández, de La Gatera (Breña Alta) y Baifo (Santa Cruz).

Diríase que acercarse al Chiringuito Tropical es beneficioso para la salud –también la mental-. Desconectar es fácil y eso lo propicia el enclave pero también el encanto del equipo. Porque las personas -las PERSONAS sí- constituyen la gran riqueza de esta propuesta de producto local espectacular, recetario franco, cocina sorprendente (para ser un ‘supuesto chiringuito’)  y “magnetismo” para volver aquí  siempre que se presente la ocasión.

Tanto es así que la Guía Repsol le concedió el pasado año la calificación del Solete –que Luis lleva bordada en su chaquetilla- y ABC lo seleccionó entre los diez mejores chiringuitos de España. Casi nada.

Sardinas de La Tiñosa, Lanzarote.

Insisto: esto es un bálsamo.

Es que después del recibimiento y la cerveza helada aparece Luis Benito para mostrar unos soberbios carabineros capturados a unos cuantos metros de profundidad en aguas de La Santa. “¡Con esto voy a hacer el arroz!”, expresa el cocinero sin disimular la expresión de orgullo. No es para menos.

Un Vulcano Seco, Malvasía Volcánica, claro está, y la brisa que corretea entre las mesas con gente animada es el presagio exacto del buen comer. Desde Tinajo y La Tiñosa hay agasajo asegurado con género local. Agrada, a bote pronto, el tomate aderezado con aceite de oliva (que Luis siempre sirve de cortesía) y las sardinas marinadas con ese toque tan especial de la Casa.

Carabineros de La Santa.

El brindis es inevitable.

Varias veces. Ahí sigue vigilante el faro y los azules intercambian preciosos registros, incluido el turquesa. También las zamburiñas con ese aderezo particular, sabroso y picantón son bocado que genera comentarios. El manchego-conejero Luis Benito indica que ya le gustaría que esta materia prima, estupenda por otra parte, pudiera conseguirse en Playa Blanca. No todo puede ser, efectivamente.

El Vulcano intensifica el bocadito de salmón, ahumado en Uga, y alga coronado con punto de caviar: cambio de registro que va a preparar el paladar, que… ¡viene el arroz! Corremos el riesgo, a causa del sol, de tintarnos de rojo como los citados carabineros de unos párrafos atrás. No importa.

El arroz meloso es portentoso. Rico, sustancioso, en su punto; lo contiene un perol, réplica del molde de aquellos antiguos de cobre,… Benito es natural de Almansa (Albacete) y sabe de estas cosas.

Se pide más vino, como resulta lógico, para seguir acompañando esta elaboración (cómo se nota la experiencia y la mano del cocinero) y también el momento. Conversación y elogio a la materia prima.

Luis con la chef palmera Mariana Hernández.

Hay ganas de probar el menú degustación.

De cualquiera de esas cenas que, por cierto, algunas de ellas ya están cerradas para la próxima edición de 2023.

Mejor culminación a este muestrario coquinario no concibo: sandía de Soo para el postre. Frescura de la naturaleza y del jable, textura firme y tersa, dulzor equilibrado de una fruta espléndida y procedente de una agricultura canaria evidentemente heroica.

Los arroces de El Chiringuito Tropical, su seña de identidad.

 

Sandía del Valle del Soo, de Lanzarote.

 

 

 

 

*Un agradecimiento especialísimo por las gentilezas y vivencias a Luis Benito, Gonzalo Calzadilla, Lila Leti y todo el equipo de Chiringuito Tropical.

CENA DE UNA NOCHE DE VERANO, agosto 2021

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