FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Los culos del concejal Doreste | Francisco Pomares

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Javier Doreste no debería hablar de culos con tanta ligereza. Hace unos años, en 2017, el hombre –ya concejal de Urbanismo en la ciudad de las Palmas de Gran Canaria- saltó a la fama enseñando el trasero  en una protesta contra la pauperización de la sanidad pública, convocada por Podemos y celebrada frente a las puertas del Negrín. Los participantes en la concentración –que se produjo simultáneamente en otros hospitales de las islas- protestaban con el culo al aire contra los recortes sanitarios y en defensa de una atención pública, gratuita, de calidad y universal. En realidad, el happening fue convocado específicamente para censurar el nombramiento del nuevo equipo en Sanidad, tras la salida del PSOE del Gobierno. Entre los nombrados, el consejero Baltar y su segundo, Conrado Domínguez como director del Servicio Canario de Salud, que –al decir de los convocantes- llegaban para entregar la sanidad de todos, a la codicia privada. Es gracioso que el Gobierno del que hoy forma parte una de las protestantes aquél día –doña Noemí Santana, que en la concentración frente al Negrín mantuvo pudorosamente cubierto su trasero, no como el desparpajado concejal Doreste- tuviera que recurrir al equipo de Baltar. En efecto, el presidente Torres recolocó a Conrado Domínguez en su puesto, cuando las cosas se pusieron realmente crudas con el Covid. Rectificar es de sabios. Doreste no volvió a protestar de culo cuando volvieron a nombrar a Domínguez, ni hizo amago alguno desde entonces. Hasta ayer.

​Ayer, Doreste fue preguntado por el berrinche del alcalde Bermúdez a cuenta de haber dejado a Santa Cruz de Tenerife fuera de las ciudades elegidas por Pedro Sánchez para los fastos de su presidencia europea. Como suele, Doreste fue muy prudente y discreto, dijo que el malestar de Tenerife era consecuencia del “culo veo, culo quiero” y se desparramó el hombre considerando que las críticas de Bermúdez y Carlos Tarife a que Santa Cruz haya quedado fuera del catálogo de 25 ciudades elegidas, es una demostración del renacer insularista de Tenerife.

​En fin, que atrevida es la ignorancia. Incluso quienes abominamos desde siempre del pleito insular, podemos pensar que el concejal tiene dos varas de medir: la del culo inquieto cuando es un Gobierno adversario el que toma las decisiones, y el culo paraocuando esas decisiones las toma el Gobierno propio. Lo cierto es que en los últimos años, cuando ATI se convirtió en Coalición Canaria y Coalición logró crecer en representación en Gran Canaria, el insularismo prácticamente desapareció, porque todos los partidos con capacidad de gobernar tenían presencia en la mayoría de las islas. De hecho, partidos con base electoral prioritariamente insular, en Canarias sólo quedan ya dos: la Agrupación Socialista Gomera, y Nueva Canarias, que sólo tiene representación efectiva -aparte alguna alcaldía time-sharing– en Gran Canaria. Es verdad que Román Rodríguez intenta vender un liderazgo y una representación regional de los que carece de lejos (de antiguo, quise decir), pero paraisloteñismo contemporáneo, el de Antonio Morales durante el último mandato coalicionero. Aunque hay que reconocer que en los dos años y medio desde el desalojo, el hombre le ha puesto sordina a su beligerancia contra el Gobierno regional y el reparto equilibrado de los fondos, quizá porque ahora decide su correligionario Román, y a Gran Canaria no va a faltarle atención.

Por eso, teniendo nada que ver don Antonio con la decisión de las sedes de la Presidencia europea (un asunto másprotocolario que otra cosa, que esto no es la celebración de un mundial o una cumbre de la OTAN), yo diría que aquí no nos las vemos con una cuestión isloteñista: Andalucía ha colocado cuatro de sus capitales en el listadode Sánchez, y bien podría haber entrado Santa Cruz de Tenerife en el mapa, siquiera fuera por aquello de que además de ser cocapital regional, durante esta legislatura ejerce teóricamente de sede del Gobierno.

El alcalde Bermúdez ha hecho lo que le toca hacer pidiendo que el Gobierno de España reconsidere la decisión, y Carlos Tarife (protocandidato a la alcaldía por el PP) ha hecho lo propio. Probablemente la gente del PSOE debería pronunciarse. Aunque sólo sea para evitar quedar como Doreste, con el culo al aire (en Tenerife, al menos) y que se les vean sus vergüenzas.

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