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OPINIÓN | Precios disparatados | Óscar Izquierdo

La escalada en los precios de todos los productos, artículos o servicios ha sido una constante desde el comienzo de la pandemia de la COVID-19, que se ha ido agravando con el paso del tiempo y los acontecimientos que se han sucedido, algunos de los cuales, aún están latentes, como la crisis sanitaria y portuaria en China, la problemática del mercado a nivel global y específicamente el deterioro del tráfico marítimo internacional o la invasión de Ucrania, por parte de Rusia. Esta amalgama de sucesos propicia un aumento desmesurado de las materias primas, de la energía o el combustible, incluido el desabastecimiento. Afecta a todo el sistema productivo, encareciéndolo de tal manera, que el tejido empresarial está al límite del aguante para mantener vivas las empresas.

Para entender lo que pasa, por ejemplo, en la construcción, los materiales específicos que más se han encarecido han sido la madera, la piedra, productos bituminosos y el cobre, siendo los que más sufren el desabastecimiento y los retrasos el aluminio o el acero. Pero también, tiene su repercusión en los ciudadanos, que ven diariamente como los productos básicos de subsistencia, se agigantan sin límite a la vista, causando verdaderos quebraderos para llegar a final de mes, sin tener visos de mejorar, sino precisamente todo lo contrario, las perspectivas son cada vez más aciagas.

Estamos envueltos no en una crisis particular, única, debida a un solo motivo, si fuera así, quizás tendríamos la suficiente capacidad de afrontarla con garantías de superarla. Pero desgraciadamente, se unen dificultades, una tras de otra, difíciles, que abarcan varios ámbitos, como el sanitario, el transporte, la conectividad, el acaparamiento de materias primas, desabastecimiento de productos básicos, aumento generalizado de precios, la guerra en el corazón de Europa, una inflación galopante, la subida de intereses, es una mezcolanza complicada de digerir y enrevesada para gestionar. No es fácil, ya que algunas variables son nuevas, que requieren también medidas novedosas, contundentes y resolutivas.

La paradoja de la construcción en Canarias es que, a pesar de llevar ya dos años con incrementos en los precios de las materias primas, que hace que las empresas estén, literalmente, al límite de su propia subsistencia, sumando otros inconvenientes, como es una Administración Pública que estorba y no sirve, paralizándolo todo,  estamos creando actividad económica con más empleo, teniendo los mejores datos de los últimos seis años, incluso prepandemia.

Existe una demanda inmobiliaria abundante y exigente. Se está trabajando mucho, con dificultades máximas, pero como es costumbre en el sector de la construcción, haciendo frente a las adversidades y rompiendo los obstáculos que dificultan nuestra actividad. Demostrando, una vez más, la potencialidad que generamos, no sólo para nuestra industria, sino para el resto de los sectores económicos, que dependen, directa o indirectamente, de que funcionemos con normalidad y constancia.

Tenemos un déficit de personal especializado, debido principalmente a que se ha roto la cadena de reposición generacional. La mayoría de los especialistas, son personas maduras o a punto de jubilarse. Necesitamos urgentemente la incorporación de los jóvenes, de las mujeres y los desempleados.

Es una salida bien remunerada, con estabilidad en el empleo, poco rutinaria, con futuro de crecimiento personal y profesional, si se tienen ganas y se pone esfuerzo. Hay que acabar con la economía sumergida, insolidaria, egoísta y tremendamente dañina para que las empresas puedan crear más empleo.

Es abundante sobre todo en las obras de reforma y rehabilitación que, además, se puede observar por todas partes, cuando vemos por fuera de los contenedores de basura, los escombros, principalmente de arreglos de cocinas, baños y cañería, así como desechos de amianto. A pesar de todo, el resumen es positivo, porque estamos demostrando que tenemos un empresariado valiente, sufriente, aguerrido y con capacidad de reconstruir Canarias.

Oscar Izquierdo

Presidente de FEPECO

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