FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | La bofetada | Salvador García Llanos

Colea la bofetada del actor Will Smith al humorista Chris Rock durante la gala de entrega de los premios Óscar. ¿Natural, espontánea, arrebato tras una broma sobre la alopecia de su esposa o entraba en el guión? La organización ya ha abierto un expediente, como se dice en castellano, para saber qué se puede hacer y, sobre todo, qué se puede prevenir, no sea que en futuras ediciones se produzcan otros ‘numeritos’ similares.

La Academia condenó las acciones del actor. Ahora habrá de adoptar alguna medida basándose en sus estatutos, en las normas de conducta y la Ley de Califonia para concretar si materializa una suspensión de la Academia, una reprimenda y hasta la retirada del premio. Will Smith ha reconocido su salida de pata de banco y ha presentado públicamente disculpas: comportamiento inaceptable, con todas las connotaciones del hecho. Para que no haya duda de que la cosa va en serio, la Academia distribuyó a la prensa su código de conducta que, entre otros aspectos, restringe «el contacto físico no solicitado» y exige que sus miembros se traten con respeto. La última actualización de esta normativa fue en 2017, en plena ola del movimiento #MeToo contra el acoso sexual.

Mientras proliferan análisis e interpretaciones de todo tipo sobre lo ocurrido, lo cierto es que a Hollywood le ha gustado mucho siempre una bofetada. Era inevitable acordarse de la que propinó Glenn Ford a Rita Hayworth en Gilda. Entró en la historia. O aquella otra, que sido calificada hasta de justa, propinada por Sidney Poitier en la película de Norman Jewison, En el calor de la noche. Jack Nicholson se la estampó a Faye Dunaway en Chinatown. Hasta en El rey león vimos cachetones en una disputa entre los amos de la selva. Hablando de animales, también sabían darlos en Una noche en el museo. Los hubo también en Piratas del Caribe. Marlon Brandon es muy expresivo con uno de sus ahijados en El padrino. Seguro que hay más, pero hasta donde la memoria cinéfila alcanza, estas que hemos mencionado tienen su lugar destacado en la historia.

Ahora ha sido Will Smith. Precisamente no en una película pero sí en el meollo de las que aspiraban a llevarse los premios que mejor las distinguen.

El próximo 18 de abril sabremos la suerte que le aguarda.

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