FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Desinformación tóxica y dañina | Salvador García Llanos

MOSCOW, RUSSIA - JUNE 30, 2020: Russia's President Vladimir Putin attends via video link the inauguration ceremonies for new medical centres built by Russia's Defence Ministry in Dagestan, Voronezh Region, and Penza Region. Alexei Druzhinin/Russian Presidential Press and Information Office/TASS (Photo by Alexei DruzhininTASS via Getty Images)

La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, ha propuesto nuevas medidas comunitarias contra el gobierno ruso por la invasión de Ucrania. Era de esperar: hay otra guerra más allá de los frentes y se libra también con mucha dureza, a sabiendas de que hay que tomar decisiones que trascienden y que tienen una alta incidencia en la evolución del conflicto.

En Ucrania y en Moscú, en los foros de decisión internacionales, se libra también una feroz contienda contra la desinformación tóxica y dañina. Las partes no escatiman esfuerzos por controlar un fenómeno cada vez más complejo. Por ejemplo, tras los anuncios hechos el sábado, como el de la exclusión de varios bancos rusos del sistema de la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales (SWIFT, por sus siglas en inglés) junto a Estados Unidos o la financiación europea a la compra y entrega de armas y otros equipos militares a Ucrania, llegan ahora propuestas que incluye poner freno legislativo a la desinformación del gobierno ruso.

Concretamente, la iniciativa de von der Leyen habla de vetar las emisiones de Russia Today y Sputnik en territorio comunitario. Ambos medios de comunicación, una cadena televisiva el primero y una agencia de noticias el segundo, son parte de la considerada maquinaria propagandística del gobierno ruso.

Sputnik suele referirse a su motivación editorial como «contar lo que no se cuenta» y ofrecer un posicionamiento «antiliberal, antiglobalización y antisistema». Russia Today, más conocido ahora como RT, argumenta dar «una perspectiva rusa de los acontecimientos mundiales» y se considera como una fuente de información «alternativa». Ambas son propiedad del Kremlin.

Por cierto, Maria Simonyan, directora de RT, fue una de las últimas en engrosar la lista de personas y entidades rusas sancionadas por la Unión Europea (UE), que ya contabiliza más de medio millar, desde que comenzaron este tipo de sanciones con la anexión ilegal de Crimea en 2014. Los incluidos en esta lista tienen prohibida la entrada a la UE y los estados miembro deben congelar los activos que estos tengan en su territorio.

Ahora, con el anuncio de von der Leyen prohibiendo «la maquinaria mediática del Kremlin», quedarán vetadas ambas empresas estatales, RT y Sputnik, así como sus filiales. “Ya no podrán difundir sus mentiras para justificar la guerra de Putin y sembrar la división en nuestra Unión”, dijo von der Leyen en su comunicado.

Lo cierto es que el conflicto ha desatado una oleada de desinformación en redes sociales, con numerosos videos y sonidos de supuestas zonas de guerra emitidos o publicados sin filtro. Y como pícaros y desalmados hay en todas partes, algunos beneficiarios se se están beneficiando de ello a través del sistema de donaciones de TikTok ya que piden dinero a título de ayuda (TikTok es una aplicación de redes sociales que permite grabar, editar y compartir videos cortos (de 15 a 60 segundos) en loop (modo bucle o lazo) y con la posibilidad de añadir fondos musicales, efectos de sonido y filtros o efectos visuales).

En fin, campo abonado para la desinformación. Por si fueran pocos los terrenos y lo ámbitos que ya conocíamos.

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