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VIAJES | De Salamanca a Andalucía. BMW 18

EBFNoticias | Willy Sloe Gin |

Muy lejos andamos del saber, del conocimiento más próximo.

Por mucho que las Tierras sean más madres que conocidas. Lugares que nos esperan callados, deseosos de ser pisados, de poder compartir su Historia e infinita sabiduría con el viajero que se mira en Ibn Batutta sin ser capaz de alcanzarlo. Fue este personaje el mayor viajero musulmán. Mucho dejó escrito en su Rihla. Cuentan que Marco Polo, poco recorrió comparado con lo que pateó el Moro. Poderoso sabio…

Como andaluz de costa, más ducho en mareas y faros que en catedrales y mezquitas, acabé por llegar a Híspalis. Y en esta ciudad mágica, me pasmé ante lo que pensaba tenía visto y conocido.

Maravilloso camino que nos hizo pasar de rebollares y encinas salmantinas a encinares hermanos de Huelva. Todo para anunciar naranjos y mil aromas de azahares ya entrados en Sevilla.

Es en esta ciudad donde se casa lo romano y árabe, donde se amalgaman especias y romeros presididos  por mil naranjos.

Son necesarios más de dos días y sus noches para entender sus calles, su misterio.

Necesariamente y sin remedio, acaba el viajero topándose con el turista. Está este pueblo bético plagado de chinos, japoneses, americanos del norte y del sur y de mil británicos.  Estos últimos fácilmente reconocibles por sus pieles achicharradas. Cobertura naranja más propia de langostinos de Sanlúcar que de gentes que se adornen con una cierta prestancia. En cualquier caso, los de Barrameda pertenecen a la provincia de Cádiz y siendo apasionante el aspecto de estas criaturas, merece la cosa artículo aparte.

Mucho hay que ver en esta ciudad y en su hermana Córdoba. Y costosa resulta la empresa…

Reivindico aquí y ahora la gratuidad para poder empaparnos de nuestro patrimonio. Que si alguna vez acabo llegando a Australia, no pondré pero alguno para mirar con entusiasmo canguros, koalas o algún ornitorrinco que otro.

Necesario se antoja fomentar la cultura. No ocurre así lamentablemente. Aquí, la dicotomía entre viajero y turista, se agranda como crece el curso del Guadalquivir entre Córdoba y Sevilla.

Son estos pueblos bien distintos e iguales al unísono.

Ambos regados por un mismo río, los dos siendo una combinación perfecta entre lo romano y lo musulmán. Cargados con una oferta arquitectónica difícilmente explicable, y salpicados por mil calles, cien barrios e innumerables esquinas que te hacen soñar otros tiempos. El Barrio de Santa Cruz en Sevilla, las calles que conducen a la Judería en Córdoba. Sus dos Plazas de Toros, sus cien museos, sus mil tabernas con olor a bandoleros

Poco más puede decirse de ambas. Algo que no se contara antaño…

Sevilla.

Su Catedral y Giralda. Sus Alcázares. La Torre del Oro. La Real Maestranza de Caballería. Triana y Santa Cruz. El Parque de María Luisa y su Plaza de España. Sus mil palacios…

Córdoba.

Sus calles, la Judería, El Alcázar, la Mezquita, el Museo Arqueológico, sus puentes romanos y sus mil gatos sarracenos. Medina Azahara, lugar que te transporta a califatos donde el agua y la tranquilidad eran una misma cosa.

Aquí mismo tenemos la Belleza.

Nos trajo otra maravilla. BMW R 18. Pasmo de moto para todo aquel que la mire. Noble, fácil, vetona y mora. Compañera perfecta.

Pero llegamos desde Salamanca.

Partimos con Unamuno y nos recibió Machado.

Distintas luces, misma magia…

Mi agradecimiento como siempre a:

BMW Motorrad España, BMW Movilnorte Motorrad, Onda Cero, Fred Olsen, EBF y a todos los que viajan conmigo, aunque no sean conscientes de ello.

 

Willy Sloe Gin

 

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