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OPINIÓN | Cuba, un trance delicado | Salvador García Llanos

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. FOTO: EFE

Cuando escribíamos este comentario en la noche del domingo, después de leer la edición digital de Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, trascendió la noticia de que las autoridades cubanas han restituido las acreditaciones a dos de los periodistas de la agencia Efe en La Habana, a quienes fueron retiradas sus credenciales el pasado sábado, cuando el Centro Internacional de Prensa (CPI) convocó con urgencia a los integrantes de la agencia para comunicarles la decisión. Es la primera vez que Cuba retiraba las credenciales a Efe y no hay constancia de que esta medida haya sido adoptada en otra ocasión con una agencia de noticias internacional en la isla.

La presidenta de la agencia, Gabriela Cañas, ha comunicado a las autoridades cubanas que la decisión era insuficiente y les reiteró su reclamación de que fueran devueltas las credenciales a todos los periodistas. «Las autoridades cubanas han retirado las acreditaciones al equipo de Efe noticias en La Habana. Esperamos que el Gobierno lo reconsidere. La agencia Efe es un medio objetivo y responsable que informa sobre la isla desde hace más de 40 años y no entiende las razones de esta medida», ha escrito Cañas en su cuenta de Twitter.

El ministerio español de Asuntos Exteriores, por su parte, convocó al encargado de negocios de la embajada de Cuba en Madrid, para pedir explicaciones sobre esta medida; y la embajada de España en La Habana siguió realizando gestiones con las autoridades cubanas para que restituyesen las credenciales a los periodistas de la agencia y que estos puedan realizar su trabajo.

El Consejo de Redacción de la agencia EFE, órgano de tutela de los informadores de este medio, ha expresado su respaldo a los trabajadores de su delegación en La Habana y ha pedido la devolución de sus credenciales de prensa para poder hacer su trabajo sin cortapisas.

También el expresidente de la Efe, Fernando Garea, ha calificado en Twitter esta medida de «pésima noticia para Cuba, para España y para la libertad».

Esta selección de reacciones se completa, por un lado, con las de la Unión Europea (UE), que ha solicitado «aclaraciones» a las autoridades cubanas al considerar que podría significar una «grave vulneración de la libertad de expresión». «Hemos visto la información. Lo estamos investigando y solicitando aclaraciones a las autoridades cubanas y estamos en contacto con Efe», indicó a la agencia española Nabila Massrali, portavoz del alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell; y por otro, de Federación Internacional de Periodistas (FIP), que ha condenado esa acción por parte de Cuba y lo consideró un «ataque inaceptable contra la libertad de información». «Condenamos la decisión de las autoridades cubanas de retirar la credencial de prensa de los/las periodistas de Efe, ha indicado el secretario general de la FIP, Anthony Bellanger. La agencia tiene acreditado un equipo compuesto por tres redactores, un fotógrafo y un cámara de televisión.

El caso es que la crisis político-mediática se desata en un momento delicado. Para ayer lunes la oposición ha convocado una marcha cívica para pedir un cambio político en la isla y exigir la libertad de los presos políticos. La manifestación ha sido ilegalizada por el Gobierno. La marcha se produce cuatro meses después de las históricas manifestaciones del 11 de julio, que dejaron un muerto, decenas de heridos y mil doscientas setenta personas detenidas, de las cuales seiscientas cincuenta y ocho permanecen encarceladas.

Independientemente de la postura que fije el Gobierno cubano en el ámbito interno y de los argumentos que esgrima, de sobra conocidos en relación con los Estados Unidos, los hechos no hablan a su favor. Y la reducción de acreditaciones es la guinda. Cuestión de fondo: limitar con la medida la libertad de información, tender otro manto de oscurantismo, inaceptable a estas alturas de la sociedad de la comunicación. Cuestión de forma: leer en la portada de Granma algunos post con mensajes directos, como ‘Cuba vive y abraza’, o ‘Cuba vive y renace’ o ‘Cuba vive y respira’ es, cuando menos contradictoria. El régimen revolucionario anda desfasado en su lucha contra el yanqui y pierde razón y simpatía cuando para abrazar, respirar y renacer lo primero que hay que hacer es abrirse y propiciar el pluralismo.

Que no hubiera sangre en la jornada de ayer, era un deseo elemental. Es un momento delicado.

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