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GASTRONOMÍA | Historias de un camarero: de quesos y hostelería

Oviedo.

EBFNoticias | Chema Vicente | Fotos: autor | 

¿Cómo estás amigo  Fran Belín? Tiempo sin saber de ti. Más por mi culpa que por la tuya.

Creo que alguna vez te  he comentado que la hostelería no es un trabajo, sino una forma de vivir (subrayo). Aparte, también es y ha sido mi mejor tiempo de ocio. Ya sea en el trabajo o en actividades  paralelas a la gastronomía.

Estos días tuve la suerte de poder ir al World Cheese 2021. Llevaba mucho tiempo intentándolo y este año, sin pensarlo mucho y casi de sorpresa, me cuadró. Una noche al cerrar el restaurante se acercó el amigo Pedro Nel, del restaurante Etéreo, se lo comenté y al segundo se apuntó a acompañarme.

Restaurante Tierra Astur.

Fue un buen compañero de viaje. Al llegar a Oviedo dejamos las  maletas en el hotel  y nos fuimos a comer. Pedro ya había caminado por estas tierras y me llevó a un restaurante llamado Terra Astur, a las afueras de la capital ovetense. Es una nave industrial decorada al estilo típico asturiano. La verdad es que me impresionó.

Llegamos sobre las tres de la tarde. Llovía y llovía y hacía más que pelete. Para entrar  hicimos cola y al pasar a la nave-restaurante no daba crédito a lo que veía: estaba full. Un espacio con unas 300 personas más el personal.

¡Un martes, después de un puente, a las 15:00 horas, lloviendo y con frío en un polígono me encuentro un restaurante a reventar con comida típica asturiana y sidra como si no hubiera un mañana!

Cachopo.

Raciones más que grandes. Tablas de quesos a lo bruto. Una ración de fabes ‘terrible’ y como plato “suave” un cachopo más grande que el edredón de mi cama; y, cómo no: un arroz con leche para  hacer la digestión.

Fran, como cosa curiosa te recomiendo que, si tienes oportunidad,  un día lo visites.

Después nos fuimos a caminar (a caminar hasta el taxi), porque seguía lloviendo, o las nubes llorando. Nos acercamos hasta el centro de la ciudad, caminamos un fisco y al fisco y medio nos paramos  en un restaurante-bar: La corte de Don Pelayo.

Como dos ‘cobardes’ nos metimos dentro y dejamos la terraza para  agosto.  Pedimos nuestro respectivo whisky. ¿Y de qué vamos  hablar?  ¿ehhhhh Fran?  ¿de qué?: De lo nuestro, de hostelería pura y dura.  Nos enzarzamos un poco en los temas del personal, que si no hay, que si no se encuentra; que si ya nadie quiere trabajar en hostelería; que si  los sueldos están bajos; que si la “gente “ prefiere estar en el ERTE que ponerse a trabajar y bla bla bla…

Después de dos horas – y dos whiskys -, llegamos a un acuerdo entendido: los camarer@s cociner@s y dueños de pequeñas Pyme tenemos que ir de la mano. Ambos pensamos que todos ellos merecen más sueldo y más beneficio por las horas, los días festivos, nocturnidad. Por trabajar corre que te corre “bajo presión”: por eso y otras cosas  merecen más.

Tonel de sidra.

También llegamos a la conclusión que nosotros también merecemos más. Y en el último sorbito  de whisky nos dimos cuenta que ninguno de los dos en nuestra pyme/restaurantes, trabajando  40 horas semanales, 2 días de descanso y los 30 días de vacaciones, tampoco somos rentables para nuestra propia empresa.

Conclusión: merecer, merecemos todos más.  Y la cuestión es si somos rentables, si podremos  aguantar los impuestos, la subida de electricidad y los nuevos precios de los productos.

Quizá este gobierno tendría que revisar la hostelería de calle (los hoteles son otra cosa ) para que todos salgamos ganando. No soy adivino, aunque preveo en unos meses un bloqueo considerable en nuestro sector. La pequeña hostelería está gritando S.O.S.

Hace poco un economista me comentaba que, cuando él estudió la carrera, uno de sus profesores le dijo: “La economía se basa en que todas las partes salga beneficiadas”. Me encantó esta frase.

Amigo Fran, chiquito repertorio  te estoy dando. ¿Quieres que te hable de Quesos  y quesos?

El miércoles un café y de cabeza al mundo del Queso. En el Calatrava.  Espectacular el edificio y espectacular las más de 4.000 variedades de quesos de 60 países.  Es impresionante y, cómo no, me acerqué al stand  de  Canarias  donde me encontré con la amiga Zebina Hernández que me comentó algunos quesos canarios muy interesantes que no conocía. Uno de Teno, otra de La Pared. Y un queso flor de Gran canaria. No me quiso dar el nombre de las queserías  ya que en esta ocasión representaba a Canarias y no a queserías en particular (¿Qué le costaría a este encanto de mujer  chivármelo?).

Seguimos. De stand en stand. Sorprendido de la cantidad de quesos asturianos y, dentro de ellos, te encuentras con el mundo de los Cabrales, Gamoneu o de la zona de Pria. Los espectaculares  torta de Casar y de la Serena; de Mahón, los gallegos. Interesantes.

Por sacar a colación alguna crítica a este certamen: mucho queso de muestra para catar y premiar pero muy flojo en los stand especialmente en los internacionales; faltaron los espectaculares franceses e italianos. En verdad estaba muy flojo en esa parte.

El jueves me lo dediqué a mi pasión por el mercado: visitar alguna tienda especializada  y volver a comer. Total, que en tres días engordé dos kilos y yo no puedo decir “estoy gordo y no sé de qué“. Yo sí sé de qué.

Amigo, a cuidarse y hasta la próxima.

 

Chema Vicente. Wine & Cheese Bar

 

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