FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Rehabilitación del Taoro: del antiguo hotel y del parque

¿Qué fue de la rehabilitación del antiguo hotel/casino Taoro? Nada se sabe tras la paralización del proyecto, al que pilló la pandemia, y vio frenado su realización. Se han cumplido más de dos años de cuando conocimos la iniciativa. En julio de 2019, bajo el título ‘El renacimiento del Taoro”, escribimos lo siguiente:

“Por eso, es muy ilusionante la idea de los mentores de la iniciativa, ya en marcha, en esa fase -acaso la más complicada- que es la preparatoria de todos los pormenores de la actuación en el ámbito político-administrativo: la idea de ir más allá de la mera gestión de un nuevo establecimiento, con sus valiosos antecedentes históricos en todos los ámbitos (incluido el de la formación profesional), pero predispuesta para una funcionalidad vanguardista que la convierta en una referencia social relevante.

Por ahí van los responsables del nuevo futuro hotel Taoro que van a desarrollar su proyecto en un marco incomparable, una plétora de encantos naturales que se verán realzados, seguro, con la nueva fisonomía del establecimiento que volverá a llamarse, con toda propiedad, Gran Hotel Taoro”.

Bien, pues a este Puerto que sigue de moda, que se ha recuperado notablemente y que continúa siendo de los destinos preferidos en los mercados emisores, le sigue haciendo mucha falta un establecimiento con solera que cualifique la oferta de ese destino.

Es inquietante entonces que pasen las semanas y los meses y nada se sepa de una actuación que ha de resultar primordial para el futuro turístico de la ciudad y para acabar, dicho sea de paso, con esa estampa de abandono, con esa configuración fantasmal de la que, por desgracia, hay algunos ejemplos en la ciudad, como si hubieran sido concebidos con vocación de perdurabilidad.

Y ya que estamos, el actual aspecto de los aledaños deja mucho que desear, según hemos comprobado personalmente. El parque de Taoro es muy transitado, con paseos y rincones en los que ahora mismo, abundan los desperdicios, restos de papelería consumista o de vegetación a la que todavía el otoño no ha terminado de hacer ver que se cumple siempre la misma conclusión: falta de mantenimiento. Este es el problema que imprime al parque y a sus interiores un aspecto poco edificante. Los alrededores de la iglesia anglicana, el mismo paseo de La Sortija –donde cientos de atletas y practicantes del running se ejercitan a diario desde primeras horas de la mañana- y los accesos a hoteles y establecimientos cercanos son manifiestamente mejorables. Cierto que muchos usuarios no colaboran y ni siquiera hacen uso de las papeleras, que haberlas, haylas, pero ese asunto tiene solución.

Pero lo que es más apremiante es limpiar y adecentar, impedir que sigan creciendo las zonas deterioradas por la falta de limpieza y mantenimiento. La conservación es una de las cualidades distintivas de todo parque. En este caso, el Taoro, a la espera de saber qué va a pasar con la rehabilitación de uno de sus edificios emblemáticos, está llamando a una de esas actuaciones de choque que propicie un disfrute en mejores condiciones que las actuales.

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