FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Puerto letras | Salvador García Llanos

El escenario era espectacular. Naturaleza en grado sumo: aroma a yodo, brisa gratificante, rumor de olas rompiendo sobre el bajío, el sol en su ocaso brillante, proyectándose sobre las raíces al cielo o los árboles invertidos como las columnas perpetuas de César Manrique… ¿Qué mejor atrezo, complementado por un pequeño punto de venta de libros, para un Puerto de letras, la búsqueda del hedonismo literario con su lema para la ocasión ‘Escritura en diálogo’? Y por si fuera poco, otro sugerente título, Mandíbulas contra Amazon, los de las últimas obras respectivas de los primeros intervinientes, Mónica Ojeda y Jordi Carrión, para acercarnos a su producción con los testimonios coordinados por el escritor, crítico literario y ensayista venezolano, Antonio López Ortega, licenciado y master en Estudios Hispánicos en la Universidad de La Sorbona, en París; Orden Andrés Bello (Primera Clase), máxima distinción otorgada por el Estado venezolano en el ámbito de la Educación y la Cultura y Orden Caballero de las Artes y las Letras, concedida por la República de Francia. Entre bastidores, el escritor y traductor José Rafael Díaz para coordinar la programación; y Nela Ochoa para encargarse de la gestión y de la producción.

Puerto de letras es otra iniciativa del gobierno local para contribuir a la reactivación del sector económico, cultural y editorial. Se trata de que los autores conversen y contrapongan sus ideas, revelen sus secretos (los que quieran y puedan), confiesen sus apetencias y hasta anticipen sus planes de futuro. En cuatro mesas que se desarrollarán durante julio, agosto, octubre y noviembre escritores debatirán y expondrán sus puntos de vista. Durante los dos últimos meses citados, habrá encuentros con con participación de alumnos en los institutos portuenses de enseñanza secundaria pues se quiere acercar la literatura a los adolescentes y contribuir de este modo a la conformación del aprecio por la lectura y al estímulo de las habilidades lectoras del alumnado. El colofón lo pondrá el escritor rumano Mircea Cartarescu, varias veces candidato al Premio Nobel de Literatura.

Puerto de Letras, entonces, arrancó con buen pie y promete un desarrollo atractivo y provechoso, además de cualificar la oferta que el Ayuntamiento viene desplegando y que está siendo reconocida por alcaldes, responsables y gestores culturales de otras localidades y entidades.

De esta apertura, impresiones sobresalientes de los protagonistas para responder a la cuestión sugerida por el moderador: ¿qué autopercepción tenemos de nosotros mismos en el gran continente literario? Mónica Ojeda habló de estar en medio de una escritura de resistencias. Jordi Carrión destacó la plasticidad y la riqueza.

Ojeda (Guayaquil, Ecuador, 1988), está considerada como una de las novelistas más relevantes de la literatura latinoamericana contemporánea. En 2017 fue incluida en la lista ‘Bogotá 39-2017’ (patrocinada por la UNESCO) como una de los treinta y nueve mejores escritores latinoamericanos de ficción menores de 40 años. Cuando le preguntan por los cambios en la escritura inducidos por los nuevo formatos narrativos, asiente. “Pero yo pondría una librería con libros híbridos, añade cuando pondera el momento de la novela del mestizaje.

Carrión (Tarragona, 1976), novelista y crítico literario, licenciado y doctor en Humanidades por la Universidad Pompeu y Fabra, repplica que “se ha impuesto la literatura del yo”. Sugiere que debe haber “una producción que, después de la pandemia, piense más en la colectividad”.

Cuando el sol se ponía y era inevitable admirarlo, Mónica Ojeda hablaba de la escritura de Mandíbula, su título más reciente, una novela sobre el miedo y su relación con la familia, la sexualidad y la violencia. Condensó la “idea emocional” que preside su texto, lleno de saltos en el tiempo y de recursos literarios.

Por su parte, Jordi Carrión, fascinado por lo viral y con palabras elogiosas para las genialidades de César Manrique, admitía que sus cuatro novelas pueden conceptuarse como una tetralogía. Después de preguntarse “dónde van los muertos de la ficción, esos personajes tienen derechos?”, se refirió brevemente a Membrana, la obra con la que ha ganado el premio literario “Ciudad de Barbastro”en la que intenta contar la historia del siglo XXI, concediendo gran importancia a la inteligencia artificial y a los algoritmos. “Existe un museo que recorres, con sus salas, y allí vas contemplando parte de lo acontecido en la centuria”, dijo.

Los aplausos prolongados se produjeron para despedir a los intervinientes pero también como un reconocimiento al arranque de la iniciativa registrado en aquel escenario tan llamativo con personajes tan ilustres. Larga vida, desde luego, al Puerto de letras, que comenzó con éxito y con el buen sabor que deja la oportunidad de conocer –valga el tópico: en vivo y en directo- a autores jóvenes y la literatura de nuestros días.

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