FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Pedro Sánchez se reinventa | Francisco Pomares

Llevan los sanchólogos dos días interpretando las tripas de las ocas, en busca de una explicación plausible al fulminante y sorprendente cambio de rumbo en el Gobierno de Pedro: recuperación del poder del PSOE, al que Sánchez ofrece la paz antes del congreso de Octubre, colocando aquí y allá ex sanchistas que no le acompañaron al desierto cuando renunció a la secretaría general, y alguna amiga de Susana Díaz, en un guiño a la necesidad de restañar heridas. Dicen los intérpretes de las ocas que la crisis de Gobierno es la más profunda realizada jamás en un Gobierno de la democracia, y que cambiará para siempre la legislatura, pero yo no estoy muy seguro de lo segundo. Sánchez cambia el Gobierno no para que el Gobierno cambie algo, sino para seguir él haciendo las mismas cosas. Como en todo lo que hace, lo importante es la presentación: recuerden aquél primer Gobierno suyo recibido como el Gobierno más guapo de la historia pero empezó a hacer aguas la semana siguiente. En este, Sánchez ha colocado más mujeres. Dice que se entiende mejor con los suyos cuando bajan los niveles de tetosterona, cuando él es el único que rezuma apariencia y masculinidad. Más mujeres, pues, y más Calviño: será la encargada de vender en Bruselas que Sánchez va a hacer lo que haya que hacer, lo que toque, se pongan como se pongan en Podemos, y de vender en España que la recuperación ya está aquí, antes incluso de que lleguen los Next Geeration y los Planes Perte. En sustitución de Iván Redondo, caído en desgracia -“hay que saber ganar, saber perder, saber parar”- escribió el gurú sabiamente en su despedida, ha puesto al ‘pata negra’ Oscar López como jefe de Gabinete: discreto, currante y viejo amigo que estuvo haciendo las Américas lejos de Moncloa. Vuelve con mando en plaza para tranquilidad del PSOE, y con él se traer a tres alcaldesas a ejercer de ministras y ampliar hasta los dos tercios del Gobierno lo que Sánchez llama “la cuota paritaria”.

Pero la crisis de Gobierno dice más por lo que sale que por lo que entra. La salida de Redondo es un misterio, hasta anteayer iba para Ministro de la Presidencia, pero todo apunta que don Pedro ha vendido los hígados de su gurú al poder de Ferraz, o sea, a él mismo. Probablemente de la chistera de Redondo, después del fiasco de Madrid ya no iban a salir más conejos. Sacrificado, pues. Y en el lote de los enviados a la pira, la leal ministra Calvo (más nos habría valido que fuera la Montero) y otro misterio insondable: el deicidio de su leal Ábalos, ministro principal del sanchismo (hacia doblete con la Calvo) y hombre fuerte del partido, defenestrado de las dos sinecuras al mismo tiempo. Alguien tendrá que explicar algún día de que va realmente lo de Ábalos, si está el hombre pillado en el ‘affaire’ de las maletas de la vicepresidenta Delcy, o qué. Porque es la salida más abrupta de todas. En realidad, Sánchez suelta lastre con la impertérrita ausencia de misericordia que le define: caen de una tacada sus tres colaboradores clave en el Gobierno, y a dos de ellos se les puede endosar (si procede) la culpa del desastre de Madrid y los negros vaticinios de las encuestas. Los sustituye a los tres por gente bien vista en el Partido, y pone al Gobierno a cantar las excelencias del tiempo que viene. Un tiempo en el que parece que los cinco de Podemos van a seguir: Sánchez puede burlarse de Garzón, pero no puede cesarlo. El suyo sigue siendo un poder compartido, en el que la cuota de Podemos y los nombres de Podemos los pone y quita otro. ¿Quien? No se sabe.

Sánchez es un jugador de ventaja: lo ha sido desde que se hacía el bueno en sus tiempos de espera en los pasillos de Ferraz, y más que un Manual de Supervivencia, lo suyo sería escribir un Manual de Apuestas atrevidas: es osado y se la juega siempre, toma las decisiones en solitario y no tiene piedad con nadie. Se la soplan los servicios prestados. A ver si el próximo que purga es Tezanos y las encuestas vuelven a contarnos la verdad. Aunque a lo mejor le sigue haciendo falta: en los próximos meses tienen que convencernos de que salud y economía mejoran. Las encuestas también están para eso.

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