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FEPECO | Tenerife no se rinde

EBFNoticias | 

El presidente de FEPECO, Óscar Izquierdo, declara en un comunicado institucional que “Estamos cansados, por decirlo educadamente, que se intente, una y otra vez, paralizar el crecimiento económico y el desarrollo social de nuestra isla. Cabe cualquier excusa para intentarlo. No se quiere que Tenerife salga adelante, sino enterrarla cada vez más, a base de paralizar todo, imposibilitar cualquier acción beneficiosa y entorpecer las inversiones, para que se vayan a otra isla, que puede estar enfrente de nosotros o fuera de Canarias.  La mayoría de los responsables públicos que han estado o están actualmente, anteponen su ideología, intereses e imposiciones partidistas, a buscar soluciones para arreglar problemas, forzar la maquinaria administrativa, para que pueda trabajar con diligencia la iniciativa privada o poner en marcha, todas aquellas obras de infraestructuras básicas, que aseguren un mayor bienestar social. A eso se le llama indolencia, pereza y falta de voluntad, para hacer lo que se tiene que ejecutar imprescindiblemente. Pero que tengan en cuenta, que el pueblo de Tenerife no se rinde, ni se acobarda. La isla la levantaremos los ciudadanos. Ya sé que decir estas cosas no gusta en ciertos mentideros, pues saben lo que les digo, que bastante que me alegro”

Iniciativa

Por ello, desde la organización, han lanzado una iniciativa para escuchar las sugerencias, propuestas, aportaciones o ideas de los tinerfeños, que sirvan para potenciar la isla de Tenerife:

1.- Esta iniciativa de FEPECO, no va contra nada ni contra nadie, sino todo lo contrario, se trata de sumar, siendo proactivos, para escuchar el sentir ciudadano en relación con la situación en que se encuentra nuestra isla y su futuro.

2.- Hay un evidente y mayoritario malestar ciudadano, por las condiciones económicas y sociales que padece Tenerife, que nunca acaba de arrancar y siempre ve entorpecidos todos los proyectos que significan progreso o desarrollo.

3.- El noismo endémico y persistente, disfrazado de ecologismo, ha significado un retroceso muy difícil de recuperar, en relación con las demás islas del Archipiélago. Provocando la paralización o el retraso de obras públicas imprescindibles, para asegurar un crecimiento económico sostenido en el tiempo.

4.- El retraso, desde hace tres décadas, en la ejecución de las infraestructuras, viarias, aeroportuarias, hidráulicas o de equipamiento comunitario, provoca múltiples problemas en todos los ámbitos vivenciales, que se agudizan cada día que pasa.

5.- La isla necesita liderazgo para salir adelante, responsables públicos que la defiendan por encima de ideologías o intereses e imposiciones partidistas. Mayoritariamente sólo sirven para frenar, en debates interminables y presentación de propuestas puramente publicitarias, que después no llegan a ningún sitio, ni se cumplen, ni se hacen, cualquier iniciativa inversora o productiva.

6.- Tenemos una administración que no sirve, ni funciona y encima estorba para sacar adelante los proyectos y las inversiones. Frena todo, no cumple con los plazos establecidos por la normativa o legislación vigente para la resolución de los expedientes o concesión de licencias, provocando la paralización de la actividad empresarial incluso poniendo en peligro la propia supervivencia de las empresas y encima provoca más paro y la imposibilidad de crear empleo.

7.- Ya es hora de que, a los ciudadanos de Tenerife, se nos escuche, nos hagan caso y tengan en cuenta nuestras aportaciones, sugerencias, propuestas o ideas, para empujar en la potencialidad de la isla. Somos los que sufrimos el desgate continuado de nuestro terruño, que necesita recuperar su prestigio, autoestima e incrementar la actividad económica, mejorar las ratios sociales e impulsar todas aquellas infraestructuras, que sirvan para vivir mejor.

8.- Es apremiante levantar la voz, decir lo que se piensa para mejorar, sugerir para emprender, plantear para ejecutar y exponer con valentía porque, a fin de cuentas, de lo que se trata es de sumar.

9.- El liderazgo de Canarias tiene que ir impulsado desde las dos islas capitalinas, Tenerife y Gran Canaria, en un exquisito equilibrio, que no provoque reticencias en las demás islas, sino todo lo contrario, unidad estratégica. El Archipiélago es un conjunto físico, con un ordenamiento jurídico autonómico, que nos une e identifica, pero Canarias, se construye desde cada isla, con sus peculiaridades o riquezas, siempre cambiantes y diferenciadas.

10.- Cada persona tiene su forma de ser, pensar, comprender sus vivencias, de relacionarse con los demás y con el territorio que ocupa. En principio y si no hay disfunciones extravagantes, todas las opiniones deben ser respetadas, aunque no concuerden con lo que uno siente o piensa. Para eso está el diálogo, primero como forma de acercarse y segundo como principio de entendimiento. Después, si hay voluntad, se puede llegar al consenso, que es el acuerdo producido por consentimiento libre. Es lo ideal, porque es aglutinador, escogiendo de cada parte lo mejor, para hacer un conjunto con más fortaleza. Por eso, es imprescindible que todos aportemos lo que podamos para mejorar Tenerife. Cada parecer tiene su valor, porque nadie tiene la verdad absoluta, ni tampoco la verdad relativa, que es una quimera.

11.- Ahora es el momento de atreverse a reivindicar, sin complejos, lo que es oportuno, sin complejos, para nuestra isla, con el fin de asegurar el presente, pero, sobre todo, garantizar un futuro estable para nuestros hijos y nietos, es decir, para las siguientes generaciones, que es claramente el desarrollo sostenible, tan manido y tan poco practicado.

12.- Hay que reconstruir, que no es otra cosa sino construir sobre lo construido, que significa modernizar, rehabilitar, reformar, conservar, mantener y actualizar, lo que está anticuado, sin uso, desconchando, para darle una nueva utilidad, incorporando las nuevas tecnologías, la digitalización, la eficiencia energética y la accesibilidad universal. Con todas estas actuaciones, estamos poniendo al día nuestro territorio, porque el progreso es continúo, no es paralizante, sino evolucionado permanentemente, dando mayor comodidad, calidad de vida y bienestar social.

13.- Tenemos que sentir y hacer valer el orgullo de ser tinerfeño, pero antes se tienen que dar las condiciones necesarias para que sea cierto. Hay que remangarse y poner manos a la obra y no sólo en la construcción, que es indudable, sino a todos los sectores económicos, que tienen que avanzar en sus actividades, para compendiar un sistema productivo operativo, eficiente y capaz de generar confianza y atraer inversiones.

14.- Pero eso significa tener al lado y no enfrente, como sucede actualmente, una administración pública que sirva, con una maquinaria que debería estar engrasada y que, por el contrario, es peligrosamente estéril, indudablemente, hay que ponerle el aceite de la productividad y ya no digamos el matiz de la rapidez.

15.- La dignidad se consigue a base de esfuerzo, incorporando ilusión y ganas, para que Tenerife sea una isla lista para crecer, ahí estamos y seguiremos luchando para conseguirlo, pero que no se olvide, que es misión de todos, responsabilidad colectiva.