FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | El penúltimo mensaje de Osman | Salvador García Llanos

Veintisiete obras, de gran formato, distribuidas de forma atinada en tres salas, de modo que puedan ser contrastadas y diferenciadas, guiadas por la luz que capta sin igual para cada una de sus atmósferas, cuelga Mohamed Osman en el Liceo Taoro, de La Orotava.

Y es que las formas vuelven a ser relevantes para el pintor egipcio que reaparece en su escenario preferido con los motivos siempre atrayentes. Se ha cuidado de exponer allí donde la combinación paisajística, simbólica y costumbrista se plasma en el lienzo con una maestría que se adivina en cada trazo, en cada rasgo, en cada retoque de la concepción pictórica.

Lo captó perfectamente en su presentación la profesora Olga María Alegre de la Rosa, catedrática de la Universidad de La Laguna, doctora en Psicología y doctora en Periodismo, cuando desarrolló un doble concepto, luz y esperanza, para interpretar el mensaje recibido del artista. Y es que Osman se aisló durante la pandemia, aún inacabada, para revitalizar, a través de la pintura, los valores y sentimientos de la esencia villera, esa que se descubre en cada manifestación del arte efímero y del cuidado de las costumbres y las tradiciones, en cada una de las estampas que se desgranan al llegar las fechas sobresalientes de sus fiestas.

Dijo la profesora Alegre que el autor se había trazado dos objetivos: uno, “añadir fuerza, color y luz a algunos de los cuadros de los últimos diez años y que forman parte de un grupo reservado para un futuro museo”; y dos, “crear una nueva colección donde se destaca la belleza de nuestro entorno natural transmitiendo el optimismo y la alegría, que hoy necesitamos más que nunca. Creaciones nuevas en temas como el Teide, el mar o los paisajes abiertos de naturaleza”.

Del futuro museo, basado en una escuela o centro museístico donde se formarían y tendrían salida jóvenes artistas, habló también Antonio Mesa, vicepresidente del Liceo Taoro en su introducción. La idea está ya en marcha y solo queda moldearla. Les deja Mohamed Osman las bases de una singular exaltación del pico, con “un cuadro que invita a pasear hacía la luz del cielo y hacia el Teide”, como diría la profesora Alegre, describiendo la gran profundidad, la perspectiva magistral, “sol y sombra que invita a caminar”. Igual de llamativo era el que, situado a las espaldas de los intervinientes, conducía a través de los Roques de García, en plenas faldas, admirablemente acabadas, a la majestuosidad de su figura.

Pero la presentadora igualmente destacó las “sublimes marinas de la playa de El Bollullo” y el “dinamismo [de la realejera] playa de El Socorro”. La definición de Olga Alegre fue exquisita: “ El mar que es también un camino, un camino para los canarios. Mar que es despensa y esperanza. Atrayentes marinas de profundidad y emociones. Agua, salitre y espuma. Antes pintó paisajes en medianías, ahora pinta, además, mar y alturas”.

Luz y esperanza, pues, en la pintura de Osman. Arte para recobrar el pulso del arte y para revitalizar el aprecio de un pueblo que lo exalta como en muy pocos lugares, más allá de los rigores academicistas. Luz reanimadora, esperanza de seguir descubriéndola y cultivándola. Como la policromía y las líneas que describen contornos “y que articulan la complejidad de una gran obra de calidad como la que tenemos ante nosotros”, diría Olga Alegre, entusiasmada antes de afirmar que “ni Kandinsky logró colores como los del maravilloso Balcón canario presente en esa sala. Obra valorada por expertos en arte como maestra por los tonos rojizos, luminismo tamizado, la vidriera del balcón en un impresionante arte figurativo. Balcón espléndido que, como un verode elevado, contempla la ciudad”.

Si las cumbres, los acantilados, el costumbrismo, la riqueza patrimonial, la geografía rural y bucólica conforman una singular producción de Osman, sus mares de agua y de nubes, sus icónicas palomas, sus romeros en danza, el paso armonioso de las carretas… se convierten en elementos que vigorizan su pintura.

La profesora Alegre le pidió, finalmente, al artista que hablara. Lo hace, con un lenguaje que cautiva, desde sus cuadros que son expresión de su formidable creatividad.

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