FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Un ministro de los de antes | Francisco Pomares

Supongo que a él no le hará ninguna gracia, pero lo mejor que se me ocurre decir de Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y alimentación, es que no parece un ministro/ministra/ministre de este Gobierno, sino uno de aquellos Gobiernos socialistas de antes de Zapatero: su currículo profesional y político da vértigo, pero no es sólo por eso que aparenta ser un ministro: en los Gobiernos de Felipe González, por decir, también los había ministros con menos estudios que Leire Pajín. Pero daban el pego.

Lo que de verdad sorprende de Planas cuando lo tienes cerca no es que tenga el currículo que se supone debe tener un ministro, es que parece un ministro, se comporta como un ministro y habla como un ministro, y eso en un Gobierno en el que todos y todas y todes sus miembros (prácticamente con su única excepción) parecen coleguillas de los de irse de tapas, echarse unas risas o repartirse un botín. En fin, que tiene Planas un aire inconfundible como a Pedro Solbes, que fue en tiempos su jefe y del que debió pegársele esa suerte de socarronería con la que anteayer recordaba –sin que se le moviera un pelo del bigote que no tiene– que de cada tres euros que produce la economía del plátano, más o menos uno sale de ayudas europeas a fondo perdido. 141 millones de parné comunitario para una actividad que mueve algo más de 400 millones. Lo dijo en la radio, con la misma suavidad que si estuviera leyendo un poema de Marwan (La vida empeñada en hacer contigo eso que la noche hace con el día: derrotarlo.), después de que le preguntaran por la futura defunción del plátano canario, (Más pequeño, más dulce…) adelantada ayer por una esquela a página completa publicada en todos los medios escritos de las islas, sin que se sepa quién la firma. Lo dijo –lo del dinero– este émulo de Solbes, sin acritud ninguna, sin temblarle una micra el labio, pero sabiendo que todos saben que cuando un ministro de los de antes hace una afirmación así de casual, es mejor preparase porque se está anunciando una pelea de largo recorrido.

Armado para esa pelea vino a las islas, para pasar el día de anteayer en Tenerife, donde se reunió con los sectores en compañía de Torres y visitó la finca de palmeras de Juan Fuentes. Ayer estuvo en Las Palmas, con la agenda igual de apretada. Lo más importante de la visita, sin duda su anuncio de que el Gobierno de España aportara 18 millones de euros como ayuda adicional al Poseican este año, para facilitar el acceso de la producción canaria a los mercados exteriores. Ya saben que al Gobierno le colaron la reducción del Posei, quizá porque estaban más pendientes del maná de los 140.000 millones y otros líos. Con estos 18 millones extra, el Gobierno Sánchez garantiza que durante este año y el próximo Canarias percibirá la misma cantidad que durante el periodo 2014-2020, unos 268 millones de euros año. Falta que sea verdad que se hayan iniciado acciones conjuntas con Francia y Portugal para que de 2023 a 2027, se mantenga la financiación actual del Posei a Canarias. Y además de que sea verdad, que les salga. Porque en Europa están ahora en demasiadas guerras: la Unión ya no es sólo Política Agraria Común, más burocracia y directrices. Ahora es también pandemia y vacunas, y un discurso de cambio de discurso, de otras preocupaciones, de empleo juvenil, economía azul e inversión en transición energética.

Y es curioso que sea este concreto ministro –seis años embajador en Marruecos y dos en la Unión Europea– el que más sepa de todo eso: quizá porque la ministra de Asuntos Exteriores no tiene mucho tiempo para mirar papeles. Anda pendiente de cumplir el mandato de Sánchez/Redondo, que le han encargado al unísono seguir liándola parda con Ayuso en Madrid. No escarmientan. Pienso yo, no sé, que si le encargaran algo así al ministro de Agricultura diría que tiene mucho trabajo.

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