FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Un compromiso ético para el futuro | Salvador García Llanos

Reforzar la ética y la deontología en las relaciones profesionales. Esta es la filosofía del documento que, con el título Periodistas y directores de comunicación: un compromiso ético para el futuro, dieron a conocer en los últimos días del pasado abril sus promotores: la Federación Española de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y la Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom.

Se trata de un documento dividido en cuatro apartados. Primero, un preámbulo en el que se pone de manifiesto la necesidad de actualizar una serie de retos éticos fruto de los acontecimientos y cambios que los profesionales de la información y la comunicación han vivido a lo largo de los últimos años, “conscientes de la especial responsabilidad que tienen de cara a una sociedad mejor informada y, por tanto, más democrática”.

La segunda parte consigna una serie de compromisos de los directivos de comunicación, en torno a la información veraz. En concreto, canalizar y facilitar los contactos entre los profesionales de los medios y los responsables de las empresas de acuerdo con la política de comunicación de éstas. También, conocer plazos, medios y dinámicas del trabajo de los medios para facilitar su labor, ajustando en la medida de lo posible sus respuestas a esas condiciones, trasladando claramente las expectativas de respuesta. Se alude a la formación que habrán de percibir los directivos de sus organizaciones en las dinámicas de trabajo de los medios y un uso adecuado del lenguaje, la no discriminación entre periodistas y medios. Igualmente, se señala que las estrategias comerciales y publicitarias no deben condicionar el contenido informativo, y el respeto a la confidencialidad en las relaciones entre ambas partes.

Hay un tercer apartado que se centra en los compromisos de los profesionales de los medios, compuestos por publicar y difundir información veraz, además de contrastar las informaciones con varias fuentes solventes. Se precisa que es necesario actuar como cortafuegos ante bulos y rumores infundados; trasladar de forma clara plazos y características de la información que solicitan; garantizar la capacidad de empresas e instituciones de aportar su punto de vista y versión de los hechos y seguir las mejores prácticas en reconocimiento de erratas y errores factuales.

Los promotores y firmantes del documento incluyen aquí que las estrategias comerciales o publicitarias de las empresas, incluidas las del medio de comunicación, no deben condicionar el contenido de las informaciones. Dejan claro que no hay que utilizar nunca en beneficio propio las informaciones conocidas de forma anticipada, confidencial o privilegiada como consecuencia de su ejercicio.

Finalmente, el último apartado se ocupa de las relaciones informativas entre dircoms y profesionales de los medios. Se refiere a los acuerdos institucionales y las relaciones publicitarias entre empresas y medios, que no deberán condicionar las informaciones a difundir ni el tratamiento editorial, tampoco si no existen esos acuerdos.

Además, engloba otras cuestiones como el mutuo reconocimiento de la buena fe como punto de partida; la manifestación a la otra parte de eventuales conflictos de interés; el uso de las herramientas tecnológicas de forma responsable; y el respeto al derecho a la conciliación personal y familiar.

Se trata, en fin, de un punto de arranque muy interesante que podría servir para frenar un mal de nuestro tiempo, la desinformación. Lo señaló el presidente de la FAPE, Nemesio Rodríguez: “A partir de ahora, periodistas y directivos de comunicación abrimos una etapa trascendental en nuestras relaciones con una iniciativa que busca elevar la dignidad de nuestras profesiones y garantizar a los ciudadanos que su derecho constitucional a la información, bajo este marco ético y deontológico, primará por encima de cualquier otro interés”.

A esmerarse, pues, en su cumplimiento.

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