FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | A paso de vencedora | Salvador García Llanos

El término ‘arrasa’ (presente de indicativo del verbo arrasar) es el más escuchado y leído en las últimas horas, indicativo del indiscutible triunfo personal –que no de su partido- de Isabel Díaz Ayuso en los comicios de la Comunidad de Madrid. A las derechas les gusta el caudillismo y esta victoria, basada no se sabe muy bien en qué tipo de liderazgo, les sabe a gloria, también por los efectos colaterales: todo les salió bien, hasta el paroxismo político.

Queda por saber cómo van a administrar la holgada mayoría. Pero van con los vientos a favor, baste comprobar los índices de participación, la práctica desaparición del centro y ya se verá cómo evolucionan los ultra, eso sí, a quienes hay que respetar, por lo que pueda pasar. Una inversión sin gran coste, por cierto. Las derechas salen a votar, movilizadas en la jornada electoral, pero también motivadas, tienen claro que solo con una asistencia masiva a las urnas es posible superar a los adversarios, a la izquierda ominosa que seguirá perdiendo porque, aún en la oposición, seguirá siendo culpable. No hace falta que se hable de ofertas programáticas o que se debata con los otros candidatos: no se rechista, se vota y punto.

Ayuso ha encumbrado a las derechas en Madrid, esta es la conclusión. Los observadores ni se fijarán en que se vivió una campaña bronquista y que, en la práctica, no hubo debates. Puede que algunos apunten que esta es la nueva política y lo tendrán en cuenta para el futuro: son preferibles las frases ocurrentes, traducidas a titulares elevados a categoría, capaces de ser memorizados para que no se hable de otra cosa.

Las derechas pasaron. Y con creces. Buscaban un bastión, lo tenían –incluso no ganando elecciones- y lo han consolidado. Ayuso, al frente.

A paso de vencedores. De vencedora, mejor. ¡Quién lo diría!

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