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OPINIÓN | Vías de las que apoyar la Europa local y regional | Salvador García Llanos

Se han cumplido setenta años de la constitución del Consejo de Municipios y Regiones de Europa (CMRE), siete décadas de apoyo y asociación con el fin de empoderar a la Europa local y regional, en acción desde 1951. Nos lo recuerda el presidente del CMRE, Stefano Bonaccini, que ejerce a su vez como presidente de la Región de Emilia Romagna (Italia) y de la Asociación Italiana (Aiccre) del citado Consejo, con sede en Roma y representada en todo el territorio italiano por veinte federaciones regionales. La Aiccre reúne a regiones, municipios, provincias y a los representantes electos de gobiernos locales (áreas metropolitanas, distritos, comunidades montañesas), y fomenta su participación en la construcción de una Europa federal, fundada en el reconocimiento, el fortalecimiento y la mejora de las autoridades regionales y locales.

Los europeos siempre han concedido importancia a estas conmemoraciones, acaso porque recuerdan bien los orígenes de la vida asociativa en el ámbito interinstitucional, después de los conflictos bélicos, y porque son conscientes de que los esfuerzos mancomunados siempre reportan mejores resultados. También estaba la necesidad de robustecer la democracia y nada mejor que tratar de extenderla y practicarla en esos foros.

La paz y la democracia, en efecto, eran bien preciados entonces, al principio de los años cincuenta del pasado siglo. Preciados y frágiles. “La unidad entre los europeos –escribe Bonaccini- no se lograría únicamente a través de las acciones de los gobiernos nacionales, sino a través de las fronteras de abajo hacia arriba haciendo de la unidad una realidad social”.

Los principios fundacionales de 1951sigue vigentes hoy: “Alcaldes y miembros electos de los gobiernos locales, unidos más allá de sus fronteras nacionales y por su responsabilidades en calidad de administradores en contacto directo con los ciudadanos y sus realidades, somos los promotores de una Europa libre, unida y respetuosa con la diversidad”. En 2021, como hace setenta años, las entidades locales son motores de cambio. La adopción de la Carta Europea de Libertades Municipales de 1953 fue un paso decisivo que sirvió de base para al autonomía local. Actualmente, cuarenta y siete países, incluido España, han ratificado la mencionada Carta.

Bonaccini precisa que “no hay democracia real sin democracia local y sin una organización fuerte que la apoye”. Es entonces cuando hay que remontarse, en España, a aquellas elecciones locales de abril del 79, cuando el CMRE y sus miembros, en particular las asociaciones francesa e italiana, apoyaron a los emergentes líderes locales de nuestro país para impulsar la creación de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). A partir de ahí, una evolución favorable y positiva: durante la presidencia de Pasqual Maragall del CMRE, entre 1992 y 1997, fueron fundados el Comité de las Regiones Europeo y el Congreso de Poderes Locales y Regionales del Consejo de Europa.

No hay que menospreciar estas organizaciones. Tienen un papel que desempeñar, sobre todo allí donde los desencuentros y las discrepancias menoscaban la convivencia. Los riesgos del populismo y las tentaciones totalitarias, que también existen, deben ser combatidos con más democracia: cuidado con la democracia antiliberal disfrazada que asfixia la autonomía local y ahoga a la sociedad civil. Cuidado.

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