FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Una dimisión inesperada | Francisco Pomares

Ayer dimitió el concejal de Obras de La Laguna, Andrés Raya, alegando motivos personales. La dimisión sorprendió a todo el mundo en La Laguna, quizá porque el verbo dimitir se conjuga poco por estos lares, y porque no se había adelantado ni el más mínimo rumor de que fuera a producirse. En una ciudad como La Laguna, que vive apasionadamente los chismes, resultó muy extraña una dimisión sin fanfarria previa. Pero la música acudió rauda al rescate: diez minutos después de que el alcalde Luis Yeray Gutiérrez agradeciera en un tuit ni lacónico ni excesivo los servicios prestados, las redes comenzaron a hervir con rumores sobre los motivos de Andrés Raya para dejar su puesto vacante, que será rápidamente ocupado por el siguiente de la lista, Badel Albelo, hasta la fecha asesor de la concejala de cultura, y considerado muy del equipo de Luis Yeray.

El cese de Raya no tiene incidencia ninguna, por tanto, en la continuidad de la actual mayoría municipal de la izquierda. A efectos de continuidad de esa mayoría, es un asunto absolutamente anecdótico. Lo que ocurre es que ha coincidido con la presentación por Javier Abreu de una denuncia en la fiscalía contra alguno, o –más bien– algunos concejales del grupo de Gobierno, por una serie de contrataciones menores. La denuncia fue presentada hace dos semanas y anunciada unos días después a través de twitter, presentando el asunto como caso Laycas, un nombre críptico pero resultón.

Abreu, incorporado al caso Reparos por Santiago Pérez, que fue su mentor político durante años, no ha sido muy explícito en relación con su denuncia, quizá para evitar una posible animadversión de la fiscalía si se dedica a intoxicar con filtraciones. Pero Abreu sí ha dejado caer que uno de los concejales denunciados ante la fiscal Farnés es precisamente el dimisionario Andrés Raya. Raya habría contratado un menor por 15.000 euros con el ferretero Julio Marrero, padre del concejal de Hacienda, miembro del comité regional del PSOE canario y de la ejecutiva socialista de La Laguna. Es muy poco probable que un contrato de 15.000 euros, al parecer para comprar pintura, por muy a dedo que haya sido adjudicado (lo son la inmensa mayoría de contratos menores), pueda ser el detonante de esta inesperada dimisión. Pero La Laguna es La Laguna, y ayer tarde ya se vendía por las esquinas –por las de Herradores, San Agustín y La Carrera, pero también por las esquinas digitales de twitter y Facebook–, que la salida de Raya del equipo municipal lo que pretende es crear un cortafuegos para evitar que el caso Laycas (se habla de un centenar de contratos presentados en la Fiscalía por Abreu) pueda llegar a perjudicar a otros concejales –como el propio concejal de Hacienda, hijo de Julio Marrero– mucho más cercanos al alcalde. Alejandro Marrero es, de hecho, el segundo de a bordo en La Laguna: concejal de Hacienda y Seguridad Ciudadana, siempre se le ha colocado como único ganador de la quiniela para sustituir a Santiago Pérez en el caso de que alguna vez se decida a dejar Urbanismo. Marrero presume de ser amigo personal del alcalde, y el portavoz fáctico del ex senador Pedro Ramos, que es quien controla la agrupación lagunera.

Puede que la dimisión de Raya no tenga nada que ver con el caso Laycas, pero este contexto de amistades e intereses cruzados, su decisión ha explotado como una bomba y disparado todos los rumores. Si Abreu hubiera escrito un guión con lo que esperaba que sucediera después de denunciar a sus antiguos colegas, no lo habría hecho mejor.

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