FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Medio siglo de Telecanarias | Salvador García Llanos

Conmemoran este mes el cincuenta aniversario del TeleCanarias, el espacio informativo de la televisión pública (ahora RTVE), que nos acompaña desde los tiempos del blanco y negro. Si Radio Nacional de España en Canarias (tiempos del Centro Emisor del Atlántico) contribuyó decisivamente al acercamiento y a la vertebración de la población de las islas, hizo que de verdad nos sintiéramos más cerca unos de otros y permitiera descubrir los rasgos identitarios, el informativo televisivo aportó la imagen y robusteció ese logro.

Desde entonces, una trayectoria con todo lo que puede esperarse de un noticiario: rostros que han sido sucediéndose, secciones, avances tecnológicos, horarios, directos y material de archivo a veces difícil de encontrar… TeleCanarias ha sido un fiel y constante acompañante durante este medio siglo de recorrido que procuró una cobertura insular como si de un logro cotidiano se tratara. Pero sin poder escapar a ese arcano de la división territorial, a la enésima derivada del pleito interinsular que se resumía en una frase coloquial: “Más que TeleCanarias, debería llamarse TeleLasPalmas”, porque el imaginario colectivo hizo que se consolidara la idea de que siempre insertaban más noticias de allá que de aquí.

La conmemoración, consistente en unas inserciones de piezas retrospectivas en las ediciones diarias y en testimonios que seguramente servirán para apreciar los contrastes y la evolución de los contenidos, servirá para recordar hitos, acontecimientos y sucesos. Y sobre todo, el nivel de profesionalidad, el que acreditaban quienes salían en pantalla, pero también el de numerosos técnicos, realizadores y operarios para quienes asegurar las conexiones y las entradas era, todos los días, un reto de superación, hasta una cuestión de esmero.

Buena parte de la historia audiovisual de las islas y de la Comunidad Autónoma está condensada ahí, en las miles de emisiones de un programa que era esperado con auténtica expectación, hasta que llegó el pluralismo de opciones y fue posible diversificar y probar con otras. Pero siempre nos quedó el TeleCanarias, con menos tiempo y con ámbitos más reducidos que obligaron, por cierto, a otro ejercicio periodístico de selección y síntesis que, a muchos espectadores, a qué negarlo, dejaba insatisfechos.

Nuestros primeros pinitos en el medio fueron ahí, en el TeleCanarias en blanco y negro y del telecine. Haciendo información deportiva. Y comprobando cómo para la tele había que hacer siempre un aparte. Desde aquellos años setenta, y luego, cuando llegó el color, a la hora que fuese, siempre había una cita ante la pantalla. La incorporación de jóvenes valores significó elevar el nivel de prestaciones informativas. Ya no era cumplir y rellenar sino ir por delante y ser notarios audiovisuales de un territorio fragmentado y alejado pero en el que había mucho que contar, precisamente para eso, para que no se sintiera así y para que no fuese interpretado así.

Medio siglo de TeleCanarias es un hecho significativo en la historia del periodismo de Canarias y de la difusión de la señal televisiva. Quienes han intervenido en ese largo recorrido tienen derecho a sentirse orgullosos. Es una obra muy apreciable.

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