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OPINIÓN | Una inmobiliaria para el senador | Francisco Pomares

A Santiago Pérez se le conoce desde antiguo en La Laguna como el señorito de San Agustín. Realmente, es un nombrete que le viene de joven, cuando –hijo y nieto de señores notarios de mucho vuelo– se hizo de izquierdas. Es curioso que en la izquierda no acojan de buen grado a quienes vienen del lado de los que más tienen, cuando ser de izquierdas es –desde siempre– uno de esos lujos que pueden permitirse los ricos. Santiago Pérez dejó de ser señorito hace ya mucho tiempo, al dejar la vivienda familiar de San Agustín, construida por su padre sobre un par de viejas casas terreras. Ahora Santiago Pérez es señor don y de nuevo Señoría por designación, pero sus vínculos de siempre con las calles que marcan y definen el perímetro señorial de la ciudad en la que vive, no lo ha abandonado nunca, ni tiene por qué.

El sábado publicaba este periódico que el hombre ha colgado en la página de transparencia del Senado español que son suyas siete propiedades inmobiliarias en la ciudad de sus ancestros. Para algunos ha sido una sorpresa que don Santiago –un hombre austero y poco dado a cualquier tipo de excesos en las compras y los gastos, más conocido por su fidelidad a la cofradía del puño que por su prodigalidad–, tenga tantas propiedades laguneras. Pero todo tiene su explicación. Una de esas propiedades es la casa de dos plantas en la que vive en la calle Herradores, una vieja casona con patio central, y con un local comercial de postín, que don Santiago alquila desde hace ya algunos años al empresario Amid Achí, que la dedica a vender bolsos caros. La casa era de su tío Andrés, del hermano de su madre, que no tenía hijos, y que se la cedió en vida a don Santiago –corría 1987– a cambio de alimentos, según consta en la declaración de bienes del Senado. Su tío dejó la casa en los últimos años de su vida para irse a vivir con su hermana y madre de Santiago, a San Agustín, donde residió hasta su muerte. No era en absoluto un indigente, pero su sobrino se hizo en vida con la casa que ahora habita, a cambio de pagarle al tío una pensión. Dicen que era un antiguo sistema usado en La Laguna para evitar trámites e impuestos en las herencias.

A ese domicilio se añaden el familiar de San Agustín –la joya de la corona, donde hoy vive la hermana soltera de Santiago y a veces su hijo– más un bungalow dúplex comprado en 1984, otra casa de dos plantas, dos viviendas más y un terreno rústico en Tegueste.

Pérez no comparte la propiedad de ninguna de esas viviendas con su mujer, con la que está casado en régimen de separación de bienes, pero sí con su hermana, cuyos recursos administra de manera informal. En tres de esas propiedades, heredadas en 2003, es propietario a medias con ella. Cuando las heredaron, las propiedades fueron divididas en tres partes iguales, porque eran tres los hermanos beneficiarios, hasta que su otra hermana falleció más tarde. Divorciada y sin hijos, dejó a ambos hermanos como únicos beneficiarios de su parte de la herencia familiar. La cuarta herencia, de 2009, es precisamente la casa de esa hermana fallecida, una vivienda de dos plantas, de la que don Santiago es dueño también de la mitad. Y de todo el terreno de 1.750 metros cuadrados que compró en Tegueste en 1990.

Antes se decía que La Laguna es como un pueblo entre cuatro calles, en las que siempre te tropiezas a Javier Abreu. Ahora podría decirse que es un pueblo de cuatro calles y en cada una hay una casa de Santiago Pérez… El senador sólo declara rentas por el local de Amid Achí. Son buenas rentas, pero debería montar una inmobiliaria y sacarle más partido a sus bienes.

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