FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | ¡¡Santiago… y cierra el PSOE!! | Francisco Pomares

Santiago Pérez es apenas tres años mayor que yo, que era toda una diferencia cuando le conocí –creo que allá por finales de 1979–, justo cuando el entonces presidente del Cabildo insular, el ucedeo Galván Bello, lo incorporó al consejo de administración de Hospitales de Tenerife, a propuesta de la UPC. Don Santiago había hecho sus pinitos en la oposición de izquierdas al PCE –en Canarias, el PUCC– pero en unos pocos años saltó de sus escarceos juveniles con la autodeterminación a convertirse en responsable de los Hospitales tinerfeños, ya a propuesta de José Segura, y como consejero electo en las listas del PSOE. Don Santiago hizo un viaje parecido al que hicieron muchos, desde una familia acomodada –su padre y su abuelo eran notarios– al radicalismo filoindependentista de la época, y de ahí al felipismo y la socialdemocracia triunfante. Es probable que en su infancia y juventud, siendo un señorito de la calle San Agustín, escuchara alguna vez aquella consigna nacionalcatolicona del ¡¡Santiago y cierra España!!, que decía Pemán que era el grito de guerra de las mesnadas del apóstol, cuando el santo patrón de don Santiago cabalgaba por tierras gallegas en su cruzada contra los moros.

Viene esto a cuento de la cruzada que don Santiago (el de ahora) y sus secuaces en las redes, han decidido oficializar contra este periódico, contra La Provincia y contra la Cadena Ser en Canarias, que al parecer no paran de atacarle y perseguirle porque tendrían un extraordinario interés en que don Santiago no sea nombrado senador por el Parlamento para ocupar la plaza dejada vacante por otro histórico de los hospitales tinerfeños, don Pedro Ramos. Dicen las parcas mesnadas de su partido o expartido Avante, que se le agrede con informaciones en las que se recuerda su opinión sobre aforarse en el Senado. La verdad es que sorprende que les parezca tan raro que haya quien diga ahora lo mismo que decía don Santiago al explicar la elección de Fernando Clavijo como senador, como una operación para escapar de la acción de la justicia. Es curiosa esa insistencia en considerar que la justicia que imparte el Supremo es de peor calidad que la justicia buena que puede impartir Astor Landete, por citar a alguien. La justicia es imperfecta, y puede actuar condicionada por prejuicios, ideología o intereses, pero supongo que no creerá don Santiago que eso ocurre solo en el Supremo.

En realidad, lo que ha desatado la espontánea furia contra los medios de Prensa Ibérica y de la Cadena Ser por parte de sus fans de Avante (por cierto: ¿tiene Pérez doble militancia? ¿O está ya definitivamente reafiliado al PSOE?) es que a don Santiago se le recuerde que lo que él decía hace año y medio sobre la elección de Clavijo –que se exiliaba en Madrid para escapar de la justicia– puede aplicársele igualmente a él. Pero eso es lo que enfada a los suyos. Lo que de verdad le tiene a él de los nervios es la que se ha liado en el PSOE canario con la propuesta de nombrar a alguien que lleva diez años poniendo al PSOE y a los socialistas (no a todos, ¿eh?) a caer de un burro. A fin de cuentas, hubo un tiempo en el que el PSOE cerraba filas –como Santiago cierra España- contra la deslealtad, la indisciplina o la traición. Ahora los tiempos son distintos, ahora sale en la foto el que más se mueve. Pero siempre pueden producirse sorpresas.

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