FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Al César lo que es del César | Francisco Pomares

José Julián Mena logró sumar el jueves más tiempo de descuento, para su alcaldía, pero no mucho. En realidad, la sesión plenaria municipal (celebrada en su ausencia) se cerró con una contundente derrota de las expectativas reales del alcalde. La estrategia de Mena y los suyos, ha consistido hasta ahora en una muy sencilla premisa: conseguir que el secretario municipal se niegue a resolver su paso al grupo de no adscritos, alegando para ello que el alcalde ha presentado diferentes recursos contra su expulsión del PSOE, que paralizan provisionalmente la adopción de cualquier decisión sobre la expulsión de Mena por el PSOE.

De momento, está claro que el alcalde ha conseguido que su secretario -un secretario provisional colocado por el propio Mena-haga lo que a él le conviene.

Los Montescos, adversarios de Mena, han intentado distintas estrategias para evitar que el secretario siga protegiendo a Mena y manteniendo su continuidad. La pelea es ahora una cuestión de detalles jurídicos, de sutilezas e interpretaciones legales, y al grupo de los que se enfrentaron a Mena no siempre les salen las cosas cono quisieran, no cuentan con mucho asesoramiento de su partido.

El jueves reprobaron al secretario, Pedro Javier Hernández, en un recurso presentado por Luis García solicitando su abstención y recusación para informar del pase a no adscrito de Mena. Eso permitió al secretario enrocarse en su negativa a informar y a José Julián Mena seguir tan campante en su alcaldía. El pleno municipal no abordó su expulsión definitiva del PSOE porque el secretario no emitió el informe preceptivo tras ser recusado para ello, recordando que tiene el deber de inhibirse en la causa hasta que la misma sea resuelta.

La primera impresión es que los Montescos habían vuelto a pifiarla. Pero esta vez parece que no: el recurso de Luis García no respondía a una comprensible pataleta contra un funcionario que parece haberse implicado con Mena más de lo razonable. Buscaba precisamente evitar un nuevo informe favorable a la continuidad del alcalde, que el secretario ya tenía preparado, pero no pudo presentar.

El siguiente paso fue votar una moción para obligar al alcalde Mena a designar de forma urgente a otro funcionario, para que emita el informe que hasta ahora Javier Hernández no ha sacado, dando fe de la expulsión de Mena por el PSOE y de lo que esa expulsión implica para la continuidad de Mena.

La propuesta fue aprobada por todos los partidos, después de un intento de bloquearla por parte de los seis solitarios capuletos de Mena, que intentaron evitarlo por todos los medios, incluso interrumpiendo la celebración del plenario. La actuación de Raquel García, que sustituyó al ‘indispuesto’ Mena en la dirección del pleno y de las votaciones, fue penosa. Sobre todo cuando se arrogó la competencias para impedir la votación de la iniciativa, algo que al final no consiguió.

Mena tiene ahora cinco días para nombrar a alguien que sustituya al secretario en la elaboración del informe del que depende que mantenga o no la alcaldía. Pero ojo: no puede nombrar para esto a quien él quiera, Mena tiene que tirar de una lista oficial que establece la prelación en esa encomienda. No se trata de un “cherche le funcionaría”, que a él le convenga, tendrá que poner al que toque. ¿Y quien toca?

Ayer el ayuntamiento de Arona era una resaca de rumores sobre el nombre del encargado. Pero los Montescos que empezaron esta guerra daban ya por segura la caída de Mena en pocos días…

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