FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Insatisfacción empresarial | Salvador García Llanos

Ya está aquí la reacción de una patronal hotelera, Hostelería de España, cuyo presidente, José Yzuel, ha calificado de ‘decepcionante, ridículo y tomadura de pelo’ el plan de rescate del sector presentado por el Gobierno el pasado martes. Era previsible la insatisfacción: si durante las vacas gordas, la exhiben, no iba a ser menos ahora que andamos en ese cero turístico que causa una desazón evidente y produce unos desequilibrios en la productividad económica muy preocupantes.

Esta organización reclama ayudas económicas directas. En concreto, ocho mil quinientos millones de euros ante la gravedad de la situación: un 50 % de caída en la facturación durante el presente año y una tercera parte de los casi trescientos mil bares, restaurantes y hoteles cerrados, desaparecidos o al borde de hacerlo. «Si al menos hubiera sido la mitad de lo que pedíamos… Necesitamos las ayudas directas para sobrevivir», insiste Yzuel, quien recuerda que el impacto de esta crisis provocada por la Covid-19 es muy superior a la vivida hace una década: «Esto no tiene nada que ver con la anterior crisis, entonces desaparecieron cinco mil locales. Ahora las cifras son como un tsunami».

El dirigente patronal critica que el Gobierno no siga el camino de otros países europeos y no dé dinero a fondo perdido al sector y denuncia que sí se ha seguido esa estrategia con otras actividades económicas, como el sector del automóvil o el de las aerolíneas. Los hosteleros cuestionan las fuertes restricciones aplicadas al sector por parte de las comunidades autónomas, y citan los propios informes elaborados por el Ministerio de Sanidad para insistir en que el porcentaje de contagios asociados a los bares y restaurantes ronda el 3% del total.

Hostelería de España se queja, con una cierta carga demagógica, de un absoluto abandono. En su opinión, el ejecutivo trata a la hostelería como si fuera «un sector de poco valor añadido cuando a nivel turístico, España es envidiada en el mundo», lo que considera «una falta de respeto». El presidente de esta organización amenaza con la presentación de demandas explicando que “vamos a reclamar al Estado el dinero que nos ha robado». Yzuel cree que existen argumentos jurídicos –si todos son como ese, el Estado nos roba- para sostener que las restricciones han sido arbitrarias y están detrás de millonarios perjuicios para los empresarios.

Reconoce Yzuel que la atomización del empresariado del sector es una clara debilidad, luego por ahí deberían empezar a hacérselo mirar para negociar –si hay voluntad- desde una posición de fortaleza las opciones o las alternativas que vayan surgiendo. Lo que no puede aceptarse sin más es que el ejecutivo se ha desentendido, aunque la disposición de los recursos pueda considerarse discutible e insatisfactoria. Hostelería de España prefería las ayudas directas pero el Gobierno ha orientado otras alternativas. Aunque los dirigentes de esta entidad no auguran cambios en el comportamiento del consumidor español y su relación con los bares, sí espera que entre las consecuencias de la Covid-19 hay que consignar la transformación de la estructura empresarial de la hostelería nacional, con un peso creciente de la restauración organizada (que hasta ahora representaba el 30% del total) frente a la caída de los independientes.

Veamos, en definitiva, hasta dónde resiste el músculo financiero del sector porque el cero sigue siendo el número preponderante.

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