FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | ¿Resiliencia? | Francisco Pomares |

La consejera de Turismo reconoció ayer que las expectativas no se compadecen con los hechos. El Gobierno regional lleva meses promoviendo distintos planes y proyectos para evitar el colapso total del principal sector económico de las islas. Desde el plan Fortaleza Canarias de la consejería, al Plan Reactiva del Gobierno y aliados, pasando por los Presupuestos del Estado y sus 20 millones para el turismo canario, la intención de nuestros dirigentes es que confiemos en el aguante de la economía isleña.

El mensaje es que aún hay oportunidad para la recuperación, que aún podemos hacer frente a la pérdida de visitantes, que aún se puede pelear por conseguir cinco millones de turistas en este año. Cinco millones, una cifra que habría provocado pánico hace menos de un año, se nos presenta hoy como un éxito relativo, porque ni siquiera esa cifra está garantizada.

Esa es la realidad y hay que asumirla: Canarias ha perdido este año su principal fuente de ingresos. Es lo que hay. Y aceptarlo es comenzar a asumir un claro cambio de discurso. Basta, por tanto, de cuentitos sobre la capacidad de recuperación del turismo, sobre cómo los test de antígenos resolverán la situación, o sobre el compromiso solidario del Gobierno Sánchez con la recuperación del pulso económico de las islas. Ni capacidad de resistencia, ni antígenos que valgan, ni la más mínima credibilidad a una propuesta gubernamental que quiere vendernos la moto de que con un parche de 20 millones se logrará parar una hemorragia de 13.000 millones. Esas son las cifras con las que hay que enfrentarse.

El turismo, del que dependen la economía, el empleo y la salud fiscal de instituciones y corporaciones de las islas, necesita una inyección de recursos gigantesca, necesita de un rescate parecido a los que se planean para salvar el sector del automóvil, o la compañía Air Europa. Mantener la producción de coches y salvar la segunda compañía aérea española son objetivos razonables y convenientes, sin duda. Pero Air Europa va a recibir 30 veces los recursos que el Estado quiere destinar al turismo en Canarias. Y el automóvil 500 veces más, procedentes del nuevo mecanismo de la UE –Next Generation-, aunque todo el sector de los coches españoles sólo emplea al doble de trabajadores (560.000 personas) que empleaba el turismo en 2019 en las dos provincias de Canarias (277.000).

Si se permite la caída del turismo, las islas están perdidas, pero aquí no lo dice nadie. Nadie dice que estamos al borde de un cataclismo, que la destrucción del turismo supondrá la desaparición de decenas de miles de puestos de trabajo, y colocará el paro juvenil por encima del setenta y cinco por ciento durante una década. Frente a ese hecho cierto, evidente, indiscutible, el Gobierno Sánchez ofrece en sus Presupuestos de diseño, una apuesta por fomentar la resiliencia turística, la resistencia del turismo a quebrarse. ¿Pero de qué hablan? ¿Qué es lo que nos ofrecen? ¿20 míseros millones para fortalecer la capacidad de aguante de un sector que lleva perdidos entre 8.000 y 9.000 millones en lo que va de año? Vaya cinismo…

La obediencia ciega, el deseo de seguir administrando lo que deje el destrozo, les está haciendo perder la cabeza. Déjense de pamplinas: piensen en sus hijos –y en los nuestros– y exijan ya un rescate para Canarias.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario