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REPORTAJE | Vivir bajo la amenaza de las termitas invasoras. El enemigo invisible

Un árbol en la zona cero de las termitas de Tacoronte

Afectados y administraciones valoran positivamente la reciente declaración de la termita subterránea como especie invasora, ya que se abren más posibilidades de actuación para su erradicación y de financiación

EBFNoticias | Tachi Izquierdo | 

La historia de las termitas de la variedad reticulitermes flavipes en la isla de Tenerife se remonta a los inicios de este siglo. Allá por el año 2002, y con motivo de la construcción de una exclusiva urbanización en la costa del municipio de Tacoronte, cuando un cargamento de maderas para los techos de los privilegiados chalets que se estaban construyendo, venían plagadas de termitas en su interior.

La lucha encarnizada que tuvieron que emprender los nuevos residentes del municipio se pudo afrontar con dinero y tratamientos, pero con poca repercusión pública, ya que, lógicamente, la detección de aquellos insaciables insectos representaba una pérdida de valor para tan cuantiosa adquisición, puesto que la voracidad de esta especie de termita, es proporcional a su capacidad de expansión.

Durante años, se disiparon por toda la zona sin que organismos públicos ni científicos o técnicos, dieran cuenta alguna de su presencia. Mientras de puertas adentro del residencial Atlantis Park los residentes estaban a salvo gracias a cuantiosos tratamientos, y fuera de su perímetro, el avance se producía en todas direcciones, dejando tras de sí un rastro de devastación y dejadez institucional.

En el año 2017, y por acción de los propios vecinos afectados, a cuyas modestas casas en zonas como Tagoro, Juan Fernández o Puerto de la Madera ya habían llegado las termitas invasoras, y se dio la voz de alarma. A partir de ahí ha comenzado una guerra política y entre administraciones con relación a las competencias para hacer frente a este fenómeno.

Miles de estacas de madera como la de la imagen se reparten por todo el municipio para localizar el perímetro la paga

Ajenos a las decisiones y divisiones en los despachos institucionales, los vecinos han tenido que apechugar con las consecuencias de esta plaga.

Desde esta última etapa a los momentos actuales, se ha establecido una línea de ayudas municipales por 250.000 euros, a los que no todos los afectados han tenido acceso, por diversos motivos; también se ha intentado perimetrado la extensión de las termitas, alcanzando, según datos del Ayuntamiento, más de un millón de metros cuadrados y algo más de 120 viviendas afeçtadas en una amplia franja de costa del municipio.

A principios del presente mes de diciembre, el Gobierno central ha declarado a la termita subterránea como especie invasora, lo que en principio se considera como una ventaja a la hora de actuar contra esta invasión, que ya ha afectado a tres municipios de la isla, pues al margen de Tacoronte, también se han localizado en Arona, donde se supone que fueron erradicadas, y en La Laguna, en zonas próximas a Valle de Guerra.

“Aún siguen ahí fuera. Están haciendo lo que quieren ”

Jesús Dorta vive en la zona de Tagoro, muy próxima al epicentro de esta plaga, y su casa ha sido objetivo prioritario de estas termitas, hasta el punto de que en ella ya no queda ningún elemento decorativo, ni siguen en pie sus muebles, puertas o ventanas de madera.

Él ha sido punta de lanza en la denuncia ante los medios de comunicación de la capacidad de devastación de esta especie introducida en la isla, abriendo las puertas de su casa para que las cámaras reflejaran las imágenes del verdadero horror que ha padecido su familia.

Jesús durante una intervención en una televisión

Cuenta por miles los euros que ha tenido que invertir para no perderlo todo, mientras se quedaba sin nada, pero asegura con angustia que “aún siguen ahí fuera. Están haciendo lo que quieren en las huertas”.

Jesús ha sido de los primeros afectados en advertir que la reticulermes flavipes afectaba también a cultivos vivos, como viña, frutales y otro tipo de plantas. “Esto es un sinvivir y, mientras, los políticos a lo suyo. Nos dejan abandonados a nuestra suerte y somos los vecinos, que no tenemos culpa de nada, los que pagamos los platos rotos”.

Jesús señala que la responsabilidad de la expansión de la plaga fue desde un principio del Ayuntamiento, ya que, “de una manera u otra, estos insectos tuvieron que pasar en algún momento por espacios de titularidad pública hasta llegar a nuestras propiedades”.

La experiencia que ha vivido su familia es devastadora, “ya que no solo nos ha afectado en lo material, sino también en lo personal”, ya que psicológicamente el impacto en todos sus miembros “ha sido demoledor, porque hemos asistido impotentes a la destrucción de todo por lo que hemos luchado en esta vida”.

Años después de detectar las termitas en su propiedad, a Jesús no le ha quedado más remedio que ponerse al día en las consecuencias, efectos y modo de actuar de la termita invasora, para lo que ha tenido que aprender la lección más dura, que ha sido, aseguró, “la soledad e la indiferencia de los políticos”.

El área de Medio Ambiente

Carmela Vilela, concejal de Medio Ambiente de Tacoronte, observa que la principal diferencia que se presenta con el cambio del catálogo de especies invasoras, es que “ahora se puede actuar, desde el Plan de Control y Erradicación, en cualquier tipo de suelo, y conlleva una implicación estatal”.
La concejala de Sí se Puede señaló que el Ministerio “se tiene que implicar en el plan para su erradicación y control, lo que supone que se podrán tratar en las viviendas privadas, pues hasta ahora, Tragsa, que es quien lo tiene asignado, solo podía actuar en espacios públicos. 

Vilela indicó, que a pesar de las dificultades burocráticas que se ha encontrado el nuevo Gobierno local, el consistorio ha ido avanzando para controlar este problema, poniendo en marcha la entrega de las ayudas, que permiten a los afectados tratar las termitas, y regular algunos aspectos que no se habían tenido en cuenta, como el estado de los postes telefónicos y eléctricos afectados o el control y movimiento de enseres, para evitar la propagación.

En este sentido, indicó que se han localizado varios focos, de menor importancia fuera del municipio, y no descartó que se haya trasladado a otras islas, todo por “la falta de control que existía y que ahora está sí siendo vigilado, principalmente a través del movimiento de propágulos o enseres particulares, con lo que se ha realizado una gran inversión para que no salga nada de la zona afectada”.

La responsable municipal de abordar este problema señala que aún está pendiente una ordenanza, que ha encontrado sus principales dificultades los escollos sobre los que ha llamado la atención los juristas, y que están relacionados con los aspectos privados, que “debe estar muy bien argumentada, que esperamos tener cuanto antes, pues será lo que nos permitirá actuar en todos los aspectos de control”.

Otro de escollos pendientes, por tratarse este asunto de un elemento cambiante, lo representa toda aquellas personas que se enteraron de que tenían las termitas en sus viviendas después de que se entregarán las subvenciones, y que ya se ha gastado un dinero en el tratamiento. “en estos momentos, el cabildo puede actuar en propiedades privadas, pero hay quien se ha quedado a medias, y  esas son las que más nos preocupan, y ya estábamos buscando la posibilidad de sacar una subvención nominativa o de libre concurrencia. En este sentido, indicó que “tenemos muy claro a qué personas podemos  ayudar en estas circunstancias, pues en la anterior convocatoria algunos afectados se quedaron fuera por aspectos de carácter legal.

Vilela aseveró que “en estos momentos estamos a años luz de cómo estábamos en mayo de 2019, cuando, ni siquiera los técnicos regionales y del Cabildo sabían cuál era el problema, Hoy en día,  hay mucha inversión, se ha considerado un servicio esencial durante el confinamiento y todo ha sido posible gracias a la colaboración y trabajo entre instituciones, que es la mejor forma.

David Abreu señala una madera absolutamente devorada por las termitas

“No sé cómo hacerle frente a algo que es invisible”

Ya en territorio de La Laguna, pero en la zona limítrofe con Tacoronte, David Abreu, otro agricultor afectado por la plaga de termitas, sigue esperando aún por algún tratamiento que sea realmente eficaz contra esta plaga. 

En su finca, que se llama La Capitana, donde se dedica al cultivo de plantas y otros productos agrícolas, David intenta llevar a cabo una convivencia con este fenómeno, pero reconoce que “es imposible”, pues explica que “no sé cómo hacerle frente a algo que es invisible”.

David muestra maderas afectadas por las termitas

Abreu tomó contacto por primera vez con las termitas, cuando se percató de unas extrañas manchas en la paredes del inmueble en el que guarda los aperos. Por desconocimiento, no supo hasta que el problema era ya motivo de portadas de periódicos de que se trataba de la temible termita subterránea o americana, y fue comprobando poco a poco que su presencia era mayor de lo que temía.

Canal por el que se desplazan las termitas

Su capacidad de devastación se podía comprobar en maderas tratadas, muebles, guías de puertas y ventanas. También en algunos cultivos y árboles frutales, y la presencia de estos pequeños insectos casi le ha llevado a la ruina.

Ahora, con la pandemia, «todo ha empeorado, pues si bien a los agricultores de esta zona nos han puesto muchos problemas para vender nuestros productos, por la dichosa termita”, asegura que “el Coronavirus ya ha sido nuestro remate definitivo”.

David sigue aún esperando por una decisión definitiva, y hace unas semanas le colocaron unos nuevos cebos. A él, el cambio en el catálogo de especies invasoras «poco me consuela, porque el daño ya está hecho»

Más espacio de cobertura y acceso a más fondos

El alcalde, José Daniel Díaz, consideró que la declaración de estas termitas como especie invasora en una respuesta a la reivindicación del consistorio que preside, planteada desde el primer momento en que llegó al Ayuntamiento, pues dijo que sin ella, hay actuaciones que “no se nos permitirían o para realizar una actuación integral”.

Sin embargo, la inclusión de esta especie en el catálogo de especies invasoras, permite a partir de ahora acceder a domicilios privados o «poder solicitar a sus propietarios el acceso a los expertos para que puedan valorar la evolución de la especie invasora”. En este sentido, Díaz dijo que se trata de poder poner en marcha y desbloquear medidas que hasta ahora no se podían contemplar.

La colocación de portacebos va a aumentar la eficacia de la erradicación

Así, dijo que también supone que hay más posibilidades de apoyo a los afectados, puesto que “hay más manga ancha para que la administración pueda invertir en domicilios privados y, a su vez, el Ayuntamiento, el Cabildo y la Comunidad Autónoma podrán acceder a los fondos del Estado, ya que la propia legislación reconoce que se pueden financiar las campañas de erradicación y regulación siempre que la especie esté incluida en el catálogo”.

El alcalde de Tacoronte señaló que en la actualidad, las labores de control dentro del perímetro afectado se han llevado a cabo de manera satisfactoria, además de ampliar los portacebos, “lo que ha influido en controlar la zona con una cierta merma de colonias más agresivas o importantes”.

Indicó que hasta final de año se instalarán entre  4.000 y 6.000 portacebos nuevos, lo que supone “tener la tranquilidad de que se actúa sobre un espacio que ya está controlado y localizado.

Lugar donde se almacenan los restos con termitas para su posterior eliminación, en un solar cedido al Cabildo

No obstante, Díaz puntualizó que a pesar de que se haya incluido a esta especie en el catálogo de especies invasoras, los plazos previstos para controlar esta plaga, “van a seguir siendo los mismos”, -unos cinco años según estimaciones técnicas-, pues puntualizó que una vez que se administran los biocidas, hay que esperar que actúen y ese es un proceso en el que es necesario que sean ingeridos y que acaben en las colonias, algo que, puntualizó, “no es una ciencia exacta”, aunque añadió que la nueva declaración garantiza actuar en todos los espacios y con todas las garantías. 

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