FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Preparando Alarmas y alertas | Salvador García Llanos

En vísperas de la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros, cuyas resoluciones conoceremos en el curso de la mañana, el que fuera ministro de Industria, Turismo y Comercio del Gobierno de Rodríguez Zapatero, Miguel Sebastián, doctor en Economía por la Universidad de Minnesota, propuso en un programa televisivo un cierre total de nueve días, cinco laborables y dos fines, similar al que se hizo en Semana Santa, como medida de contención del virus.

Sebastián es partidario de que todos los trabajadores no esenciales teletrabajen, que se cancelen las clases durante el citado período y se proceda a un cierre de establecimientos, como se realizó en aquellas fechas. Quienes no pertenezcan a sectores esenciales y no puedan teletrabajar tendrían un permiso retribuido por parte del Estado.

El exministro ha hecho el cálculo de lo que esto supondría, que ha estimado en unos dos mil quinientos millones de euros, pero, ha precisado: «Creo que valdría la pena». La medida permitiría, a su juicio, bajar la curva y después, habría que empezar de nuevo la desescalada, pero esta vez, «hacerla bien».

Todo da a entender que, con arreglo a lo tratado en el pasado Consejo Interterritorial de Salud, el Gobierno aprobará un decreto de estado de alarma, “con garantías jurídicas uniformes”, que permitirá a cada comunidad autónoma «evaluar el riesgo, establecer un nivel de alerta y adoptar medidas proporcionales, adaptables a la situación y al contexto de cada territorio». Veremos si las apreciaciones de Miguel Sebastián tienen encaje en las nuevas medidas que se avecinan.

Lo que ha trascendido es que el decreto establece cuatro niveles de alerta. Las comunidades autónomas, en coordinación con el Ministerio, acordaron revisar de manera periódica la evolución de los indicadores para valorar mantener o modificar el nivel de alerta que, en función del riesgo, acarrea una serie de restricciones. El decreto, a la espera de su confirmación, tendrá una vigencia de quince días. La ampliación, en todo caso, tendría que se aprobada por el Congreso de los Diputados. Este nuevo estado de alarma dejará que sean las comunidades autónomas las que ejecuten las decisiones. Lo previsto por el Ejecutivo es que cada presidente autonómico sea autoridad competente en su ámbito territorial.

Después de los anuncios hechos de las aperturas de corredores turísticos para facilitar la reanudación de la actividad, veamos, por ejemplo, cuáles serían las medidas concretas en el campo de la hostelería, según han anticipado fuentes del Gobierno:

En el nivel 1 de alerta, los establecimientos hosteleros podrán abrir a un 75% de su aforo interior. La ocupación máxima será de 10 personas por mesa o agrupación de mesas y se garantizará la distancia entre mesas de al menos 2 metros entre las sillas de diferentes mesas.

En el nivel 2 de alerta, la apertura será a un 50% de su aforo interior. La ocupación máxima de 6 personas por mesa o agrupación de mesas y se garantizará la distancia entre mesas de al menos 2 metros entre sillas de diferentes mesas.

En los niveles 1 y 2, se deberá asegurar la correcta ventilación de los espacios interiores. En todo momento se hará uso de la mascarilla cuando no se esté comiendo ni bebiendo y se puede encargar comida y bebida para llevar, aunque se eliminarán los servicios self-service o bufet.

En el nivel 3 de alerta, la autoridad sanitaria deberá valorar el cierre de las zonas interiores de los establecimientos, y en su defecto reducir los aforos al mínimo posible. Los establecimientos podrán dar servicio de recogida en local, envío a domicilio o recogida en vehículo en todos los niveles de alerta. La recogida se realizará siempre manteniendo distancias seguridad y medidas de prevención.

En cuanto a las discotecas y lugares de ocio nocturno, se mantendrá el cierre.

A mediodía, la confirmación.

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