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OPINIÓN | De restricciones, de cuarentenas…Y positividad | Salvador García Lanos

El Consejo de Ministros de hoy, previsiblemente, aprobará homologar un acuerdo alcanzado por la Unión Europea (UE) para unificar los criterios aceptados para restringir los viajes a causa de la pandemia de la COVID-19.

Tales criterios consignan la armonización de los código de colores por zonas así como los índices de positividad, de notificación de casos y de pruebas. Se trata de acabar con una cierta confusión apreciada en los distintos Estados a la hora de establecer determinadas medidas como las cuarentenas o las normas para delimitar las zonas de riesgo. La Comisión Europea, recordemos, propuso el pasado mes de septiembre confeccionar un código de colores común y armonizar las pautas de modo que sea posible garantizar la libre circulación de ciudadanos.

Es consecuente que los órganos de la Unión abogue por criterios comunes. Así quedó de manifiesto en el curso de una reunión de los embajadores permanentes de la UE que estuvieron de acuerdo en que tanto un análisis del riesgo como unos mapas comunes llevarán a cabo una mayor previsibilidad y transparencia al viajar.

El libre movimiento de personas se desarrollará con arreglo a tres nuevos conceptos con los que ya debemos empezar a familiarizarnos:

-La tasa acumulativa de notificación de casos en catorce días (el número total de casos nuevos por cien mil habitantes en ese plazo y a nivel regional).

-El índice o tasa de positividad (porcentaje de positivos entre todos los test realizados durante una semana), y

-La tasa de pruebas (el número de test por cien mil habitantes en la última semana).

De estos preacuerdos, a los que se adherirá España, se desprenden los colores a emplear. El Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades publicará un mapa por regiones o comunidades de la UE que incluirá otros países como Noruega, Liechtenstein e Islandia en el que se marcarán cuatro colores adecuados a los criterios establecidos.

-El verde marcará las áreas en las que la tasa de notificación de casos en catorce días acumulados sea menor de veinticinco y la tasa de positividad sea menor al 4%.

–  -El naranja será para las zonas en las que la tasa de notificación sea inferior a cincuenta, pero la de positividad sea del 4% o más, o bien si la tasa de notificación va de veinticinco a ciento cincuenta, pero la de positividad es menor del 4%.

–    -El rojo determinará áreas en las que la tasa de notificación sea de cincuenta o más y la de positividad del 4% o superior, o en las que la tasa de notificación sea de más de ciento cincuenta por cien mil habitantes.

—El gris se aplicará si no hay suficiente información para evaluar los mencionados criterios o si la tasa de pruebas es de trescientos test o menos por cien mil habitantes.

Según aprobaron los embajadores permanentes, los Estados miembros no deberían restringir el libre movimiento de personas que viajan entre ‘áreas verdes’. En cualquier otra área, deberían tener en cuenta criterios como la población y las tasas de hospitalización, admisión en UCI y mortalidad sobre una base semanal.

Los responsables de los Estados miembros de la Unión Europea también deberán fijarse en la situación epidemiológica en su propio territorio, es decir, los datos relativos a la política de test, el número de pruebas realizadas o las tasas de positividad), así como la situación de las áreas con altas tasas de pruebas.

Es probable que asociaciones de empresarios y ejecutivos consideren que estamos ante un cúmulo de trámites burocráticos pero, tal como están las cosas, la eficacia de las medidas en aras de la recuperación de la actividad turística, dependerá de la observancia de estos criterios. El preacuerdo logrado establece que si un Estado miembro va a restringir la movilidad con otro, debería informar previamente a ese país, al resto de socios comunitarios y a la Comisión Europea, preferentemente con cuarenta y ocho horas de antelación. Y también deberá informar inmediatamente cuando relaje la restricción. Otra consideración: las restricciones a la libre circulación deberían levantarse cuando un área vuelva a ser verde, siempre que hayan transcurrido el manos catorce días desde su introducción.

Finalmente, otro de los principios a tener en cuenta en un protocolo que abarque zonas de más riesgo, es que no se debería rechazar la entrada de las personas que llegan desde otros Estado miembros pero un país podría requerir a quien llegue de cualquier zona que no sea ‘verde’ someterse a una cuarentena o un autoaislamiento y pasar por un test. Y atención, porque si una persona desarrolla síntomas a su llegada, las pruebas, diagnóstico, aislamiento y rastreo de contactos deberían realizarse «de acuerdo con las prácticas locales y la entrada no debería rechazarse».

Las recomendaciones proponen una definición común de cuáles son la denominadas “funciones necesidades esenciales” , por las cuales una persona no tendría que pasar por una cuarentena, como trabajadores sanitarios, diplomáticos, pasajeros en tránsito, transportistas o periodistas que se encuentren cumpliendo con su trabajo.

Aguardemos entonces los acuerdos del Consejo de Ministros para saber si se despeja el panorama y es posible vislumbrar la recuperación de la actividad turística. Confiemos en que estas medidas sean un avance bien fundamentado. El invierno está cada vez más cerca.

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