FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

OPINIÓN | El Bar de Pepe | Democracia empresarial | Joaquín Hernández

Los empresarios se quejan, y tienen el mismo derecho a hacerlo que los trabajadores, las amas de casa, los jubilados, los funcionarios y el tío Gilito. Todos tenemos derecho a todo y nadie tiene la culpa, o por lo menos eso parece, de lo que nos está pasando.

Los españoles nunca hemos tenido democracia, quien quiera engañarse que lo haga, pero no dejará de ser una patraña llamar, a este sistema que llevamos soportando 42 años, democracia. Lo que realmente estamos viviendo desde el 8 de diciembre del año 1978 del siglo pasado se llama dictacracia, o sea una especie de dictadura disfrazada en democracia. Esto es así de simple.

La intransigencia de los conservadores españoles, de la derecha más obtusa y recalcitrante, está más que demostrada. Poder dialogar con este tipo de gente es hacer un ejercicio de paciencia y humildad digna del santo Job. Tienen patentada la verdad sobre sus hombros, incapaces de reconocer las cabronadas de un sistema dictatorial se mienten a si mismos y te quieren convencer de que el sistema socialista es lo peor que le puede pasar a la gente.

Dependiendo de tu estatus social, dinero, posición laboral, signos externos de riqueza, te admiten, siempre con reservas, en su circulo más cercano, pero sin olvidar que a la que les des la espalda te llamarán “hijo de puta comunista”, “socialista de mierda” “podemita asqueroso” y toda clase de insultos e improperios comparables a los que hacían los nazis a los judíos.

Esta gentuza esta dominando la cúpula empresarial, de hecho, no ocultan sus simpatías con la ultraderecha española.

El tema de la pandemia del coronavirus, covid19, algunos de estos seudo empresarios les ha venido como anillo al dedo, la mayor parte de la plantilla en un ERTE y con los dos “rescatados” están llevando el “negocio”.

Vuelve, si es que alguna vez se fue, el salario del miedo.

El trabajador antes acojonado por la crisis económica, ahora lo está por la sanitaria, vuelve el temor a perder lo poco que has conseguido a través de años de esfuerzo. Si leemos entre líneas las declaraciones de la ministra de trabajo, lo que conviene a la gran patronal, a las multinacionales, es mantener el miedo de la clase trabajadora, y dominar de esa forma el salario del miedo.

Obligar al gobierno de España, al Psoe y Unidas Podemos a no derogar la reforma laboral del PP con el gobierno de Mpunto Rajoy es una prioridad del capitalismo neoliberal carroñero. Fomentar entre la clase obrera el temor a perder un puesto de trabajo, aunque éste sea miserable, es prioritario para el sistema.

Se trata de propagar la pandemia del hambre, de publicitar la “guillotina” que cortará tu cabeza en caso de no acatar las condiciones de contratación.

El primer paso es alargar el plazo de los ERTE, para establecer los niveles de productividad con el mínimo de personal, posteriormente la flexibilidad del despido para aquellas empresas que declaren “perdidas” suficientes que motiven la reducción de plantilla a coste 0.

El segundo es bajar el sueldo a la mitad y reducir la jornada laboral al 50%, so pretexto de limitación de personal por el temor a contagios, pero esto es en la teoría porque en la realidad el obrero, previa amenaza del cierre patronal, trabajará las mismas horas que al 100% de contrato, claro está cobrando el 50%. El que se oponga a tal medida, será “sentenciado” y empezará el puteo, hoy también llamado “mobbing laboral”, en versión psicólogo “acoso psicológico”. A esta clase empresarial les importa bien poco el factor humano, les va los cuentacuentos y lame culos.

Todo está preparado para la tormenta perfecta pero el laboral, aprovechar la crisis sanitaria para seguir explotando al máximo al trabajador, la anterior nos dijeron que era nuestra culpa “por vivir por encima de nuestras posibilidades”, ahora ¿qué excusas tendrán para rebajar los ya inexistentes derechos laborales?

Estos zoquetes “emprendedores” parecen anclados en el pasado, aún no se han dado cuenta que lo primordial en la empresa es el factor humano, si no existe tarde o temprano la empresa está abocada al fracaso.

No se lo crean, la crisis no es apocalíptica, si acaso lo será para los de siempre, los parias, los desterrados hijos de Eva, los otros cobrarán beneficios a pesar de todo, aunque sea a costa del currito de turno. ¡¡puta mierda!!

 

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