FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | 500 más (y sumando) | Francisco Pomares

Jóvenes en Las Verónicas

EBFNoticias | Sanidad informó ayer del crecimiento de contagios de Covid en las islas, que eleva los casos activos por encima de los 500, con 85 detectados solo en el último día, exactamente los mismos 85 casos positivos que -en total- teníamos en toda Canarias cuando se levantó el confinamiento. La verdad es que, a pesar de que la situación en las islas dista mucho de revestir la gravedad de la enfermedad en otras regiones, no tranquiliza precisamente saber que hoy tenemos seis veces más enfermos activos que cuando se acabaron las restricciones el 21 de junio, dando paso a esta fantasía que es la nueva normalidad, o que solo el pasado lunes se comunicaron por Sanidad tantos casos diagnosticados como los que había entonces.

De todos estos nuevos casos detectados desde el fin del confinamiento, nueve de cada diez son de personas menores de 30 años que se habrían contagiado en reuniones familiares y encuentros de ocio en los que no se respetaron las medidas de seguridad obligatorias: distancia social, higiene de manos y uso de mascarillas.

Blas Trujillo, consejero de Sanidad, alertó ayer sobre cómo la relajación de los jóvenes, las fiestas, los botellones, raves y quedadas, pueden llegar a provocar problemas muy serios, incluso nuevos confinamientos y encierros.

La advertencia no es desproporcionada: en estos momentos, decenas de miles de jóvenes (y no tan jóvenes) están actuando de forma claramente irresponsable, poniendo en serio peligro a personas de los grupos de mayor riesgo: ancianos y ciudadanos con padecimientos inmunitarios, pulmonares, oncológicos o cardiacos, familiares de jóvenes que no cumplen las medidas de seguridad. Es de una absoluta insolidaridad olvidar las decenas de miles de muertos que ha habido en todo el país, entre ellos esos 20.000 mayores que fallecieron en soledad en residencias geriátricas. El derecho al ocio de los jóvenes no puede ser de ninguna forma una excusa para no hacer el mínimo esfuerzo de prevención para evitar la creciente expansión de la enfermedad. Es una cuestión de extraordinaria importancia, porque -digan lo que digan la OMS y las organizaciones sanitarias-, la opción de un nuevo confinamiento general ya no es viable: no hay forma de sostener económicamente un encierro general de la población, ni por el disparo de rebrotes de esta primera ola, ni por lo que pueda suponer la segunda si llega a producirse.

Ya no quedan recursos para prolongar nuevos Ertes, nuevas ayudas y nuevas medidas. Ni Canarias ni ninguna otra región de este país o de este planeta pueden permitirse la ruina que supondría otra paralización masiva de la economía. De hecho, aún no tenemos muy claro cuántos años durarán las consecuencias de la primera.

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