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TACORONTE | El municipio homenajea a los vecinos con los oficios más ilustres

EBFNoticias | El Ayuntamiento de Tacoronte a través de la Concejalía de Agricultura, Ganadería y Pesca que dirige Carmela Díaz reconoció ayer viernes a seis vecinos que durante su vida han desarrollado oficios tradicionales que normalmente pasan desapercibidos y de ahí la necesidad de llamar la atención sobre su importancia. En concreto, se homenajeó a la pescadora Consolación Rodríguez Rodríguez; a la molinera y poeta, Miguelina Rodríguez Pérez; al matrimonio formado por Cristóbal Rodríguez García y María del Carmen Dávila, propietarios del restaurante Quinta Crespo; al ganadero, Antonio Fernández Hernández y al exresponsable del Catastro municipal, Rafael Martín Núñez, Felo.

El acto tuvo lugar en la Casa de la Cultura de Tacoronte.

Durante su discurso el alcalde, José Daniel Díaz Armas resaltó la humildad con la que estas personas han llevado a cabo estas labores durante toda su vida. “Ellos son parte de la identidad de Tacoronte hasta el punto de que sin ellos no habría municipio. Lo mínimo que podemos hacer es elogiar a cada uno por su demostrado buen hacer y esfuerzo demostrado durante toda su vida”. El alcalde fue más allá y calificó de “ilustres” a estas labores y a quienes las desempeñaron porque según dijo, “si hacemos caso a aquello de que el trabajo dignifica, entonces ellos han demostrado de sobra que han hecho lo posible para que hoy por hoy vivamos en un Tacoronte más digno”.

La cita consistió en la entrega de un reconocimiento y la exhibición de un video en el que se hace un perfil de los homenajeados. El guión de cada una de estas historias ha sido escrito por los profesores María Dolores García Martín y Manuel Lorenzo Perera tras haber realizado una entrevista en profundidad a cada uno de los protagonistas.

Consolación Rodríguez Rodríguez recibió el reconocimiento bajo el título De La Fuente del Alcalde a El Pris porque era natural del primer barrio y tras casarse con tan sólo 15 años pasó a vivir al núcleo costero. Antes de la boda vendía el pan que elaboraba su madre y luego, como su marido era pescador, hizo lo propio con el pescado en enclaves tan alejados como Agua García o Ravelo.

Su vida, como la de la mayoría de las mujeres de aquellos tiempos no fue nada fácil. Los primeros años de matrimonio vivió en una cueva situada en el Pris donde tuvo a cuatro de sus siete hijos. De forma paulatina la situación de la familia fue mejorando y con sus propias manos construyó una casa. Pocas dudas caben de que es justo reconocer a una mujer que a sus 79 años se ha convertido en ejemplo de luchadora que salió adelante gracias a su tesón y voluntad frente a las adversidades.

Miguelina Rodríguez Pérez fue homenajeada con el video titulado Una molinera Poeta porque precisamente a estas dos labores dedicó su vida. Por un lado trabajó en un molino situado en El Calvario mientras que de forma paralela demostró una especial sensibilidad para escribir poesías muy particulares. Una de las cuales, titulada El chan-chán del Molino fue recitada durante el acto. Rodríguez también participa en los cursos de pintura que ofrece el Ayuntamiento en la Casa de la Cultura, lo que demuestra que sus inquietudes no se han disipado con los años.

Igualmente se reconoció la labor del ganadero, Antonio Fernández Hernández, promotor de las especies de vacuno más puras que existen actualmente en el Archipiélago. Entre ellas, la vaca basta, un lujo en cuanto a la calidad de la leche, carne y capacidad de ser domesticada. El valor de este ganadero ha quedado certificado en el Registro Fundacional que data de los inicios de la primera década del nuevo milenio en el que se ratifica la pureza de las distintas razas. Fernández Hernández ha sabido «educar» a alguna de las especies hasta el punto de que pese a su carácter especial pueden participar perfectamente en un arrastre o romería.

Cristóbal Rodríguez García fundó el próspero negocio conocido como Quinta Crespo tras llegar en 1974 de Venezuela donde había trabajado a lo largo de trece años en un mercado que llevaba este mismo nombre. Junto a su mujer, María del Carmen Dávila Dorta, también homenajeada, sacaron adelante este negocio, en gran parte dada las dotes para la cocina de la esposa. El matrimonio supo sacarle rendimiento a unas cartas que siempre resultan ganadoras: los productos gastronómico de Tacoronte, tales como las papas, el vino y la carne. El plato especial de la casa era, no obstante, el bacalao con garbanzos. La limpieza del local era proverbial y muchos clientes se acercaban a la cocina para observar como relucían los calderos o sartenes.

Otro de los homenajeados es Rafael Martín Núñez conocido como Felo quien ejerció hasta hace 13 años como responsable del Catastro en el Ayuntamiento. Esta labor la desempeñó en unas condiciones técnicas que eran especialmente complicadas y que poco tenían que ver con los avances que existen en la actualidad. De Martín Núñez se resalta su capacidad para lidiar con los enfrentamientos vecinales  por los linderos que habitualmente se fijaban a base de fotos aéreas que no resultaban especialmente exactas. Martín Núñez llegó a trabajar con material cartográfico que se puede calificar como más bien propio de un museo. El funcionario fue testigo de cómo los grandes latifundios se iban progresivamente reduciendo en pequeñas parcelas según se repartían entre los herederos y las leyes eran más estrictas.

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