FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Huelga en Sanidad | Francisco Pomares

Salir del lenguaje feliz y tropezarse con la realidad: el Gobierno del ‘Pacto de las flores’ se enfrenta a su primera huelga sectorial, declarada por los sindicatos mayoritarios en la Sanidad, que será secundada por una parte muy importante de los médicos de las islas. De hecho, el martes pasado, antes de formalizarse la convocatoria de huelga para el 12 de febrero y el calendario de movilizaciones, los médicos del Hospital Universitario tinerfeño acordaban en asamblea y por unanimidad ir a la huelga.

La explicación de los facultativos para hacerlo tuvo que ver con cuestiones de carácter laboral, concretamente, con la gestión de las oposiciones, que consideran un desastre, pero lo cierto es que el ambiente se enfoguetó hace unos días cuando se filtró un informe de los gerentes y planificadores del Servicio Canario de Salud, en el que se responsabiliza a los médicos de las disfunciones del servicio.

El lenguaje utilizado en el informe, que incorpora entrevistas con los gerentes y planificadores resulta bastante ofensivo: se acusa a los médicos más experimentados de no participar en las sesiones extraordinarias de tarde, porque prefieren estar en sus consultas privadas, de atender operaciones sencillas antes que las complejas (normalmente más graves) o de programar preferentemente las intervenciones quirúrgicas en las que más cobran.

El Colegio de médicos ya saltó inmediatamente a replicar el informe, muy lesivo para la imagen de los galenos, que deben actuar siempre en base a un código deontológico estricto. El presidente del Colegio tinerfeño, Rodrigo Martín, declaró que en la Consejería «se habían hecho la picha un lío»? el ambiente está caldeado.

Los médicos y sanitarios no entienden que se hayan suprimido instrucciones y medidas que funcionaban, y que después de eso se les responsabilice a ellos de los retrasos por su avaricia y dejadez. Es cierto que algunas de las ‘perversiones’ denunciadas por los planificadores pueden tener una base real: es legítimo que cualquier profesional prefiera cobrar más por trabajar menos, pero no es razonable culpar a los médicos del tsunami de instrucciones caprichosas y a veces contradictorias que se ha producido en la consejería.

Por eso, y porque la consejera no ha cumplido con ninguno de los compromisos adquiridos por el PSOE en campaña, ni siquiera con las primeras declaraciones que hizo tras su toma de posesión, y porque la situación laboral de miles de sanitarios sigue siendo insostenible, los médicos, los sanitarios y sus sindicatos van a ir a una huelga que no favorecerá a nadie. Una huelga que en sí misma sólo agrava el problema de la Sanidad pública, y que es responde más al enorme cabreo desatado en hospitales y centros sanitarios por el talante belicoso de la consejera y su equipo, que a una decisión que persiga mejorar la calidad de la asistencia sanitaria en las islas.

Por supuesto que los trabajadores tienen derecho a movilizarse y parar en defensa de sus intereses. Pero sería más razonable desconvocar la huelga e intentar reconducir el conflicto y la situación. El cuestionamiento médico y sindical de la consejera Teresa Cruz y su equipo hace muy difícil avanzar en una solución negociada, que incorpore el reconocimiento explícito del extraordinario trabajo realizado por la mayoría de los sanitarios, en condiciones de trabajo muy duras, durante los terribles años de crisis. A veces, es mejor enfrentarse a los problemas cuando surgen, que dejarlos pudrir. Esta es la primera prueba de fuego para el Gobierno, y se produce en un área extraordinariamente sensible. El presidente Torres haría bien considerando el cese del actual equipo y aportando sensatez y moderación a este conflicto, antes de que una huelga inútil acabe por incendiar la Sanidad.

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