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OPINIÓN | Los gatos | Marisol Ayala

Foto: Jonathan Sautter en Pixabay

El eje central de este relato es “la mujer de los gatos”, así le llaman en su barrio. Una señora discreta, poco habladora. Usa sandalias de goma como si no quisiera hacer ruido, como si tuviera miedo de que le reprochen la osadía de alimentar a cinco gatos a los que cuida y alimenta. A veces la escucho hablar con ellos y reparo en los mimos y confesiones que les dedica.

La buena mujer ha tenido que pelear con vecinos a los que les molesta que ella acuda a los puntos en los que sabe que la esperan los felinos, es decir, debajo de un coche, en el hueco de un solar o en torno a un parterre.

Desde que la ven llegar salen a recibirla y observar cómo prepara los recipientes para compartir la comida. Luego se sienta en la acera para verlos comer y asear la zona. Por cierto, la comida la paga ella haciendo milagros con una pequeña paga que recibe. Hace tiempo, unos tres años, un loco playa la amenazó con envenenarle los gatos o “pegarles fuego”.

La tranquilicé con un argumento simple “eso es delito, mujer. No lo hará”. Le aterran los fuegos artificiales porque sabe lo que sufren sus animales y estos días busca un lugar donde puedan estar ajenos a los voladores. Es complicado. Siempre digo que debe ser una buena mujer, sus actos así la describen. “Ellos no molestan a nadie…”, dice llorosa.

El jueves la busqué. Quería mostrarle una noticia y sus contrastes. Mientras ella hace años que batalla por cuidar a sus animales, en Santa Lucía de Tirajana un desalmado de 18 años hace dos meses decidió, presuntamente, matar a patadas a su gato y disfrutar viendo como agonizaba. Sus iniciales son C.A.F.S. El machote fue grabado y detenido. La Guardia Civil lo investiga por maltrato animal.

Dos formas de ir por la vida. Salvando gatos o matándolos.

 

Fuente: Blog de Marisol Ayala

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